UNIDAD 9

EL ARTE BARROCO

 

TEMA 2

LA ESCULTURA BARROCA

 

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4. ESCULTURA BARROCA EN FRANCIA

- En Francia las artes se pusieron al servicio del sistema político mediante la organización de las Academias, que controlaban el desarrollo literario y artístico. El proteccionismo estatal sustituyó al mecenazgo renacentista, lo que fomentó un arte clasicista en el que domina la monumentalidad y la grandeza.

- La escultura francesa del siglo XVII, al igual que la arquitectura, tuvo por encima de todo carácter oficial y cortesano, en que prevaleció la exaltación del soberano y de los grandes artífices de la monarquía francesa. La obra religiosa pasó a un segundo plano y fue sustituida por retratos, estatuas o monumentos funerarios que perpetuaban la labor del soberano y las principales personalidades de la Francia del Barroco. Además, la floreciente arquitectura palaciega demandó de la escultura numerosos encargos para la decoración interior y de los inmensos parques y jardines que rodeaban los principales edificios.

- La ortodoxia clasicista promovida desde la Academia tuvo en la obra de François Girardon a su más directo exponente; sin embargo, a finales de siglo el gusto declinó hacia el espíritu más barroco de Antoine Coysevox y, sobre todo, de Pierre Puget, que pese a ser denostado por el Clasicismo dominante en Francia será el más barroco de los escultores franceses de todos los tiempos; otros, considerados de segunda fila, ayudaron a engalanar la arquitectura palaciega.

- Sobresalen las siguientes obras:

          

+ Apolo atendido por las ninfas, de François Girardon: los grandiosos jardines de Versalles sirvieron de escenario perfecto para el programa alegórico de la fábula de Apolo; la secuencia que se iniciaba con el nacimiento del dios en el estanque de Latona culminaba en la Gruta de Tetis con el auxilio de las ninfas; Girardon esculpió una de las obras cumbres de la escultura francesa, sofisticada composición en forma abierta y bajo un concepto paisajístico próximo al helenismo, lo que resulta evidente en el ademán del Apolo sedente, que denuncia su relación evidente con la escultura clásica.

+ Retrato de Luis XIV, de Antoine Coysevox: su obra más original y naturalista son los bustos y retratos, como este de Luis XIV, de honda captación realista, pudiéndose comparar con los antiguos retratos romanos; aparte destaca la libertad de movimientos y la aparente improvisación de la composición.

+ Milón de Crotona, de Pierre Puget: a menudo esta obra ha sido comparada con el David de Bernini; sus anatomía se halla también en tensión incontenible, organizándose las figuras en una unión casi perfecta, sobre todo la mano de Milón y el árbol en que se apoya.

5. ESCULTURA BARROCA EN ESPAÑA

- En España el Barroco coincide con el período cultural que se ha denominado el Siglo de Oro. Es un período de máximo desarrollo de las letras y las artes, que contrasta con la profunda y compleja crisis política, social y económica que se vive en España, lo que casi anula los encargos de la burguesía y de la aristocracia, que se conforma con las grandes decoraciones barrocas de pintura. Por tanto es la iglesia el principal cliente y las ideas de la contrarreforma las que en la escultura se van a manifestar.

- La escultura barroca es una de las manifestaciones más genuinas de nuestro arte, de temática casi exclusivamente religiosa, sillerías, retablos, imágenes sueltas de iconografía repetida mil veces, pasos procesionales de Semana Santa, para cuya realización se emplea principalmente la madera policromada, a la que incluso se añaden postizos.

-También podemos encontrar sepulcros, retratos y temas mitológicos en los jardines y fuentes, en estos casos todos ellos realizados en mármol.

- De sus características podemos destacar: entre las comunes a todo el barroco el dinamismo, las figuras en escorzo, las diagonales y la abertura hacia afuera en las líneas compositivas, la abundancia de plegados en los vestidos y las preocupaciones lumínicas; y entre las características meramente españolas el fuerte realismo y la extremada expresividad de las figuras humanas.

5.1. La escultura en la Corte

- La estatuaria oficial apenas existe, los mayores clientes de los escultores barrocos son las iglesias y conventos, sólo cabe citar:

 + Estatua Ecuestre de Felipe III en la Plaza Mayor de Madrid: Regalada al monarca español por el gran duque de Florencia, Cosme de Médicis, está situada en el centro de la plaza, fue realizada en Florencia por los escultores Juan de Bolonia, que hizo el vaciado en bronce, y Pietro Tacca, que remató la obra.

    

+ Estatua ecuestre de Felipe IV en la Plaza de Oriente: Una de las más importantes estatuas ecuestres de la historia, fue diseñada por Velázquez, fundida en bronce por Pietro Tacca en Italia y se supone que Galileo hizo los cálculos para que pudiera sujetarse en un difícil equilibrio, en corbeta y sostenido con las patas traseras y la cola.

    

5.2. El realismo violento de la Escuela Castellana: Gregorio Fernández

- La Escuela Castellana es realista, como la andaluza, pero más trágica y dura que ésta, mostrando el dolor y el patetismo con toda su crudeza, caracterizándose, por tanto, por su realismo y expresividad.

- Destaca la figura de Gregorio Fernández por su extremado realismo patético, sin asomo de idealización, y la expresividad de sus rostros, reflejándose en sus obras su profunda religiosidad; sus ropajes son muy convencionales, excesivamente angulosos; también destaca por el uso de una policromía, de la que ha desaparecido la técnica del estofado.  Sus principales obras son:

+ Bautismo de Cristo: Gregorio Fernández es un magnífico conocedor de su oficio que ejerce con gran perfección técnica, su dominio del cuerpo humano, le conduce a detallar las anatomías, pero frente a la gran plasticidad de los cuerpos, sus ropajes son, por el contrario, pesados y acartonados, dispuestos en pliegues rígidos y angulosos que producen fuertes contrastes de luces y sombras.

+ Cristo atado a la columna: Representado con las manos descansando sobre la columna baja, ya normal en esta época, y de expresión de dolor que alcanza niveles muy altos.

    

+ Cristo de la Luz (Crucificado): Con tres clavos y el Cristo ya muerto; es una talla de gran perfección anatómica, recreándose en el dolor y patetismo de rostro, reflejando dolor y sufrimiento con profusión de sangre.

 

+ Cristo yacente: Tipo iconográfico creado por él y que repitió en otras ocasiones; el modelado del cuerpo de Cristo es perfecto, el realismo patético, con abundancia de sangre.

     

+ La Quinta Angustia (Piedad): Tema de la Piedad, en el que los gestos y la actitud de la Virgen acentúan el patetismo y pretenden despertar el fervor popular.

 

 

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© Jesús A. Manzaneque Casero

 

Profesor de Educación Secundaria

I.E.S. Isabel Martínez Buendía

Pedro Muñoz (Ciudad Real)

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