UNIDAD 1

INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DEL ARTE

 

TEMA 1

TEORÍA Y FUNCIÓN DEL ARTE

 

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3. LA OBRA ARTÍSTICA Y EL ESTILO

- Denominamos "estilo artístico" a la forma de manifestarse un artista o una colectividad mediante unas características comunes que se repiten durante una determinada época. En arte se trata de un concepto fundamental, sin él careceríamos de los elementos que distinguen a todas las creaciones de una misma época y del sentido de la evolución de las formas… (fig. 15: Crucifixión del Museo Diocesano de Jaca; fig. 16: Crucifixión de Duccio; fig. 17: El Calvario de Andrea Mantenga; fig. 18: Cristo crucificado entre los dos ladrones de Rubens; fig. 19: El Cristo amarillo de Paul Gauguin; y fig. 20: Crucifixión de Antonio Saura).

                    

                    

- En cada estilo puede distinguirse una evolución con fases sucesivas: 1. Arcaica, empiezan a aparecer las características que luego serán las más relevantes, suele denominarse con el prefijo "proto", al que se añade el nombre específico del estilo (fig. 21: Kouros del Período Arcaico Griego); 2. Clásica, es la época de madurez y apogeo, en la que se siguen fielmente las normas del estilo, aunque sin excluir diferencias de escuelas en cada país o la actuación de individualidades (fig. 22: Doriforo de Policleto); 3. Manierista, es la etapa en la que el artista, sin prescindir de las normas clásicas, no se limita a repetirlas, sino que las estiliza y transforma dándoles un tratamiento más expresivo y dinámico (fig. 23: Hermes de Olimpia de Praxíteles); 4. Barroca, en esta fase, surgida ante el agotamiento de la anterior, se contrapone lo grandioso y monumental a lo equilibrado, lo secundario a lo esencial, el movimiento a la serenidad, los efectos a la objetividad (fig. 24: Laocoonte del Período Helenístico Griego); 5. Recurrente, se vuelven a imitar las normas del pasado, preferentemente de la etapa clásica, al producirse una fuerte reacción contra la etapa barroca, se denomina con el prefijo "Neo" seguido del nombre del estilo imitado (fig. 25: Augusto de Prima Porta).

                    

         

- En relación con el proceso de evolución de los estilos y más concretamente refiriéndonos a su destrucción y sustitución por otros nuevos, algunos tratadistas basan sus explicaciones en la aparición de innovaciones técnicas, pero ésta es sólo una de las explicaciones posibles o aplicable únicamente a momentos concretos, porque también los cambios de estilo pueden deberse, como hemos visto, a cambios sociales, ideológicos, religiosos, políticos, etc.

4. FUNCIÓN DEL ARTE

- La función tanto de la escultura como de la pintura ha evolucionado a lo largo de la Historia del Arte. En sus primeras manifestaciones (fig. 26: Bisonte de la cueva de Altamira; y fig. 27: Venus de Willendorf) sus funciones estaban definidas por su carácter mágico y religioso (función religiosa). Posteriormente, cuando las instituciones políticas y religiosas comienzan a realizar grandes edificios (fig. 28: Estatuas del templo de Ramsés II en Abu-Simbel), la escultura y la pintura sirvieron para mostrar el poder y la riqueza de sus constructores (función política). En otras ocasiones (fig. 29: Arco de Constantino en Roma y fig. 30: Anuncio del Ángel a los Pastores en San Isidoro de León) destaca una clara función conmemorativa, convirtiéndose las obras de arte en importantes instrumento "educativos" (función conmemorativa y educativa). En todos estos casos se pueden apreciar también los ideales estéticos de cada época (función estética).

                    

         

- La arquitectura tiene un fin eminentemente utilitario, aunque variando sus características según su finalidad (funeraria, religiosa, civil, político-administrativa, conmemorativa, militar, etc.), por lo que hay que atender prioritariamente a los aspectos técnicos, aunque también son importantes los aspectos estéticos, lo que ha permitido que la historia de los estilos arquitectónicos sea tan rica y variada (fig. 31: El Partenón en la Acrópolis de Atenas; fig. 32: Museo Guggenheim de Bilbao de Frank O. Gehry).

    

5. VALORACIÓN DE LA OBRA DE ARTE

- A lo largo de la Historia ha variado lo que se considera lo más importante a la hora de valorar una obra de arte, configurándose así las distintas tendencias historiográficas de la Historia del Arte.

- A finales del siglo XIX se impone la primera de las grandes corrientes historiográficas de la Historia del Arte, el Formalismo, en el que se defiende el arte como forma, frente a las tendencias idealistas anteriores que entendían la obra de arte como una experiencia sentimental. Para los formalistas el arte sólo se da a través de una forma, por lo que tiene una importancia decisiva en su análisis y estudio. Sus principales valedores fueron los miembros de la Escuela de Viena, como Riegl o Wölfflin, y en Francia H. Focillon.

- Entre los siglos XIX y XX, en oposición al Positivismo y al Formalismo imperantes, se desarrollan la Iconografía y la Iconología, cuyo principal objetivo es el significado de la obra de arte, ocupándose la primera del estudio del origen y desarrollo de los temas figurados que aparecen en las obras de arte, mientras que la segunda lo que hace es penetrar su significado. Sin excluir el apartado formal, se trataría de establecer en el análisis de cada obra tres niveles de interpretación: a) identificar lo representado, mediante una descripción de los elementos que la integran (descripción preiconográfica); b) identificar el tema y sus valores simbólicos o alegóricos, analizando su origen y variación a lo largo de la Historia (análisis iconográfico); c) identificar el significado, las ideas o valores que el autor trataba de transmitir (análisis iconológico). Sus principales representantes son E. Panofsky, E. Gombrich y R. Wittkower.

- Desde el Materialismo Histórico, desde el Marxismo, se vincula la obra de arte con la estructura económica, social, cultural, política… dando lugar a lo que se ha llamado Sociología del Arte, cuyos miembros más conocidos son A. Hauser y P. Francastel. La obra de arte surge en el seno de un contexto histórico, por lo que hay que tener en cuenta las circunstancias que la hicieron posible entonces para poder entenderla completamente en la actualidad: el mecenas, el público al que iba dirigida, las circunstancias históricas y políticas en las que se engendró, la ideología predominante donde y cuando fue creada, su posible intención propagandística, etc.

- Posteriormente, ante la sensación de que el análisis de la obra de arte no era aún completo, surgen nuevas corrientes, como la Psicología del Arte, que derivaría en dos tendencias: la que incide especialmente en la psicología del autor, que explica la obra de arte a partir del carácter, de la inspiración o de los avatares vitales del artista (de la que sería un buen ejemplo la obra de R. Huygue); y la que se preocupa más bien de la psicología del receptor (de la que sería un buen ejemplo R. Arnheim y su “Teoría de la percepción”).

- Por su parte el Estructuralismo también tiene un papel importante en la interpretación de la obra de arte, trasponiendo al lenguaje del arte el mismo proceso de análisis que se aplica con cualquier tipo de lenguaje comunicativo, la distinción entre un significante (la parte material, la obra en sí) y un significado (su aportación temática). Las principales aportaciones desde esta perspectiva se deben a W. Benjamín, Mukarovsky y N. Goodman.

- Cada una de estas corrientes historiográficas ha realizado importantes aportaciones, contribuyendo a enriquecer el análisis de la obra de arte, si bien es obligado complementar sus puntos de vista con los de las otras tendencias.

 

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© Jesús A. Manzaneque Casero

 

Profesor de Educación Secundaria

I.E.S. Isabel Martínez Buendía

Pedro Muñoz (Ciudad Real)

 ESPAÑA

 

jmac0005@almez.pntic.mec.es

  

 

 

 

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