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El
monasterio de YUSTE está situado entre un bosque de robles y castaños en la falda de una
montaña, como a tres kilómetros de la población de Cuacos de Yuste. La llegada al
monasterio se anuncia por un soberbio escudo de cantería colocado sobre las tapias del
cercado monacal. Hacia el año 1410 Andrés de Plasencia, Juan de Robledillo y Juan de
Toledo, individuos amantes de la soledad, la penitencia y el gusto por la naturaleza se
retiraron al lugar. Posteriormente, siendo ya más de tres, adoptaron la regla de San
Jerónimo, siendo los religiosos de esta Orden los que se responsabilizan
actualmente.
El
monasterio está formado por dos grandes claustros: el primero gótico (s. xv) y el
segundo plateresco (s. XVI), a ambos lados de los claustros están colocadas las estancias
necesarias para los religiosos. Adosada al claustro gótico encontramos la Iglesia del s.
xv. Está formada por una sola nave, de crucería estrellada y cabecera poligonal, donde
se levanta el presbiterio muy elevado. Su centro lo ocupa el Retablo Mayor de Juan de
Herrera, donde aparece pintada La apoteosis de Carlos V, copia del Tiziano del Escorial
realizada por Juan Segura.
El Coro
se halla en un segundo plano elevado, labrado y de nogal, realizado al estilo de las
sillerías góticas de la época pero muy sobrio.
Para
recibir a Carlos V se construyó un sencillo edificio de doble planta. La de abajo
destinada a verano y poco utilizada; la de arriba para residencia imperial. Bastaron
cuatro estancias: al fondo, la habitación privada que permitía seguir los oficios
divinos desde la cama. A la derecha, la sala de estar y comedor, que comunicaba con la
Sala de Audiencias, primera a la derecha. Enfrente, la antecámara. Todo el conjunto está
ahora preparado para enseñarlo al visitante. Se accedía al edificio por una rampa de
acceso que termina en una terraza porticada. Aquí preside ahora una estatua del
Emperador, junto al lugar donde murió el 21 de septiembre de 1558, a las dos y media de
la mañana. En la huerta se conserva el hermoso estanque. |