CARTA DE YUSTE es el título de una experiencia educativa sobre aspectos relacionados principalmente con el LENGUAJE.

¿Por qué el nombre "CARTA DE YUSTE" ?.

Por dos razones: Yuste es un nervio espiritual en la historia de EXTREMADURA; y además en estos últimos tiempos se está reconociendo su importancia, digamos, como un latido humilde y suave de la memoria CULTURAL EUROPEA.

Pero esas dos razones son sólo el vestido en este proyecto. La carne y la voz las pone aquí un personaje supuestamente fantástico y con pretensiones de ser entrañable para quien le escuche y decida contestar a los encargos de HABLAR Y ESCRIBIR que él hace.

Y quién mejor para encarnar esa persona que un monje: sabio y silencioso: el BIBLIOTECARIO. Su misión no es otra que encargar a los niños y niñas una tarea ardua y complicada como es la escritura, el relato de hechos importantes (significativos) de la vida de quien los cuenta, de su pueblo, de los lugares que visita, de las personas, de animales queridos, de las fiestas del pueblo, ...

El BIBLIOTECARIO se dirige por carta a niñas y niños de 11 años de; y para ello tiene en cuenta cuáles son los intereses afectivos e intelectuales y los gustos por la lectura a esa edad; sin olvidar algunos rasgos diferenciales de los pueblos donde viven.

No se preocupa, en cambio nuestro monje, de si los encargos de escritura que propone son INNOVACION EDUCATIVA o no; quizás la humildad de un monje no permite entrar en esos berenjenales ni consideraciones que pertenecen más al campo de la autocomplacencia que al de la DIDÁCTICA. Sin embargo, se esfuerza en presentar qué aspectos del lenguaje debieran tratarse en cada "propuesta de escritura" y, en su caso, de charla o conversación. En ocasiones hasta puede que le haya remordido un poco su conciencia al proponer a gente "tan menuda" y por tanto pícara que se ejercitase en el arte de contar chistes, chismorreos y cosas graciosas; aunque seguro que se confortaba pensando que todo ello redundaría en el arte del buen narrar y mejor comunicarse de manera semejante a como el silencio y la meditación son en un monje benéficos para el diálogo del alma con Dios.

Días enteros pasó nuestro monje bibliotecario reflexionando sobre la palabra COMUNICACION; hasta el punto de romper el silencio y hablar a solas en voz alta mientras paseaba por los claustros u ordenaba anaqueles en la biblioteca. Pero gracias a ello, llegó a concluir que EL USO DE LA LENGUA ES UN ARTE. Así fue considerado por los antiguos. Hasta se acordó de la Oratoria, de la Dialéctica y la Retórica, antaño consideradas como ciencias.

Si el hablar es arte, qué no decir de la LENGUA ESCRITA. ¡Ay -debió exclamar- la escritura es lo sagrado!

Es en la escritura donde se revela la condición creadora del ser humano o ¿acaso el Ser Supremo no le dotó -a imagen suya- del don del habla y la excelencia de crear mediante la palabra escrita?.

Después de ese pensamiento, nuestro sabio, humilde y creador monje de Yuste, volvió a su silencio, pues el silencio macera las palabras como el invierno cultiva a la primavera.