nacho
Ignacio
Clemente nace el 29 de Noviembre de 1953 en un pueblo diminuto de Ávila. A la semana
justa de nacer, que es domingo, le bautizan con el mismo nombre de su padre y el de sus
dos abuelos que por esas casualidades de la vida ambos se llaman igual.
Cuando
Ignacio (Nacho), piensa ahora, como si leyera un libro muy querido, en los primeros años
de su vida, los oídos se le llenan de balidos de ovejas y corderos que se buscan, de
ruidos de cencerras, y también de silencio.
Un
silencio inmenso llenaba todo el pueblo cuando los pastores y las ovejas se venían a
Extremadura desde el otoño al verano. Cuando volvían, por san Antonio, a mediados de
Junio, todo era alegría.
Tenía
Nacho diez años cuando le llevaron a un colegio de Dominicos a Valladolid. Allí estudió
hasta cuarto y reválida. Después siguió estudiando en el instituto Alonso de Madrigal
de Ávila y ya más mayorcito, aunque no mucho más alto, en Madrid y en Barcelona. Dos
ciudades estas últimas mucho más grandes que su pueblo (Zorita de los Molinos); pero si cabe, menos
importantes.
Antes de
trabajar como maestro ha trabajado en muchas otras cosas como jardinero, limpiador del
metro, pintor de rótulos, cocinero, ... Como Maestro está contento con su trabajo y la
vida que lleva. Hizo las oposiciones a maestro en Barcelona y allí ejerció los primeros
años en Sabadell, Esparraguera y El Pont de Vilomara; pero como Virginia, su mujer es
extremeña y, ya se sabe, "Tiran mas dos .....que dos carretas", por eso quizás
vino a parar a Extremadura; primero al Valle del Jerte(siete años) y luego a la Vera; o a
lo mejor, está aquí en Jaraíz porque la vida, igual que a los pastores, también le
obliga a ser un poco trashumante.