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Contestaciones

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LA GARGANTA DE CUARTOS Y LA CABRA MONTÉS

El río Tajo y su perro

EL CABALLO Y EL RÍO TIETAR

LA GARGANTA JARANDA Y LA NUTRIA

EL TAJO Y EL CALOSTRO

EL NIÑO Y EL PERRO

LOS ESCOBAZOS

UN CUENTO DE INVIERNO

EL MUÑECO DE NIEVE Y EL OSO CUCAREÑO

UN CASTILLO DE NIEVE EN MI PUEBLO

LA NIÑA QUE NO CONOCÍA LA NIEVE

CUENTO DE INVIERNO

LA VOZ DEL AGUA

SOY UN CARACOL Y...

DOLOR DE OÍDOS

ANUNCIO DE JARANDILLA

YO ERA UN CARACOL

UN PASEO POR EL BOSQUE

LA TORMENTA

EXCURSIÓN A LA GARGANTA

LA GARGANTA DE CUARTOS Y LA CABRA MONTÉS

 

María Luisa Incera

 

Una cabra montés estaba paseando por la garganta de Cuartos y entonces dijo:

-¡Qué solita estoy! Ojalá tuviera unas amigas aunque sólo fuese para que me contasen sus cosas y para jugar y reír con ellas.

Entonces en un abrir y cerrar de ojos apareció una gota, que era la reina de la garganta Cuartos. Coincidieron en que las dos estaban buscando amigas, porque una ya estaba harta de ver siempre personas sin pies.

-¡Hola! ¿Quién eres? - dijo la gota.

- Yo soy la Cabra Montés que estoy buscando amigas y amigos para jugar y para hacer muchas más cosas, si tú quieres puedes ser mi amiga.

-Sí. Claro que quiero ser tu amiga; pero antes quiero contarte mi vida, porque tengo muchas ganas de hablar con alguien. Yo nazco en la sierra de Losar y a mí vienen a parar otras gargantas como La Hoz y la garganta las Meñas, que procede de Viandar. Ya más abajo paso por una central de luz y por debajo de un puente que sobre mí hicieron los romanos para poder atravesarme. Paso por los términos municipales del LOSAR, ROBLEDILLO y JARANDILLA y llevo mis aguas hasta el río Tiétar, que es un río muy conocido.

Después de un rato, dijo la cabra:

-Ahora me toca a mí: Yo soy hija del padre de la manada y mi madre es una cabra muy señorita y rica. Nací en un prado un día soleado. A mi alrededor había muchas plantas. Era un día primaveral cuando todos los cabritillos estaban jugando. Se reían de mi diciendo que yo era una cabritilla consentida y presumida porque mi padre era el jefe del grupo y por eso además no me hacían ningún caso. Yo quiero buscar nuevos amigos y amigas. Como ves, mi vida no es tan alegre y bonita como la tuya.

Desde ese momento fueron muy amigas, corrieron muchas aventuras juntas,

nunca se separaron y fueron muy felices.

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EL RÍO TAJO Y SU PERRO

Rosana Jiménez Martínez

 

Érase un vez un perro que fue a la montaña donde nacía el río Tajo. El perro, sin darse cuenta, mordió el agua y de pronto se oyó una voz exclamando: ¡Ay! ¡Qué daño!.

El perro se quedó asombrado y dijo:

-¿Quién me habla?

-Soy yo, el río.

-No sabía que tú pudieras hablar.

-Lo siento, lo siento...

-Bueno, estoy acostumbrado.

-¿Por qué?

-Porque yo vengo de muy lejos. Verás: Nazco en la sierra de Albarracín. Paso por muchos pueblos y ciudades donde la gente en verano se baña en mí ...bueno, se mean, me echan basuras, tu ya sabes. Voy a parar al Océano Atlántico, que es un mar muy grande lleno de agua salada y olas. Algo así es mi vida.

Está bien. Yo me tengo que ir. Pero vendré otro día y te hablaré de mi madre, Fufi, de mis siete hermanos y de la casa y los dueños para quienes trabajo. Adiós.

 

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EL CABALLO Y EL RÍO TIETAR

Armando Berrocoso Pizarro

Érase una vez un caballo, que no tenía amigos.

Un día se acercó a beber al río. Le dijo el río:

-¿Cómo te llamas?

-Yo me llamo Flecha.

-¿Y tú?

-Yo me llamo Tietar. Cuando tengas sed acércate a mí para beber. Mis aguas son limpias. Y cuando estés solo ven conmigo y hablamos. Si te quieres bañar, pues báñate, no está nada de hondo.

-Gracias –dijo, el caballo- mañana vendré y hablaremos de más cosas.

Al día siguiente el caballo volvió junto al Tietar.

-Hola Tietar.

-Hola Flecha.

 

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LA GARGANTA JARANDA Y LA NUTRIA

 

Ana María

 

 

Una mañana temprano una nutria se encuentra con la garganta Jaranda y le dice:

-Hola, buenos días, señora garganta.

-Hola, buenos días ¿Qué te hace venir por aquí?

-Pues nada es que me han mandado entrevistar a una garganta y me preguntaba si sería mucha molestia entrevistarla a usted.

-Por supuesto que no; pero a mí también me gustaría hacerle a usted unas preguntas ¿vale?.

-Está bien. ¿Dónde naciste?

-En la Portilla, en las altas montañas de Gredos.

-Yo nocí de mi madre llamada Chelo en una choza. ¿Por tu camino recorres al gún pueblo?

-Sí como no; recorro mucho pero en especial me gustan Guijo y Jarandilla.

-¡Jarandilla! ¡Qué pueblo tan bonito! ¿Verdad?

-Sí, claro.

¿Desembocas con alguna garganta más.

-Sí, con la de San Gregorio y Pedro Chate. ¿Y tú tienes muchos amigos?

-Sí, un montón; pero con los que mejor me lo paso es con Loqui y Rebollo ¿A dónde vas a desembocar?

-Al río Tajo.

-Ha sido un placer entrevistarla. Muchas gracias.

-De nada.

-Adiós, ya nos volveremos a ver.

-Sí claro,adiós.

Y así se despidieron los dos y por cierto muy contentas.

 

 

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EL TAJO Y EL CALOSTRO

 

Jonathan

 

 

Érase una vez un río llamado tajo que se encontró con un calostrino de cabra:

-Y tú ¿de dónde vienes, Tajo?

-Nazco en la sierra de Albarracín, que está en la provincia de Teruel.

-¿Y tú?

-Yo nací en un establo.

-¿Eso dónde está? -se extrañó el Tajo.

El cabritillo le explicó lo que era un establo y dónde estaba. Los dos amigos se fueron cada uno por su camino.

Al día siguiente, el calostriño fue al río y no estaba; entonces empezó a llamarle:

-¡Tajo, Tajo!

El Tajo no contestaba. Un afluente llamado Tiétar le dijo que el tajo estaba en Lisboa (Portugal) desembocando. El calostriño chillando muy fuerte dijo:

-¡Tajo!, ¡Que te vaya muy bien!

 

 

 

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El MIÑO Y EL PERRO

Junior Martín Hornero

Un día, al amanecer, un perro se acercó a beber al río Miño y empezaron a hablar. Hablando, hablando mira cómo se conocieron:

-Hola ¿Cómo te llamas?

-Yo me llamo el Miño ¿Y tú?.

-Yo Pepito el bonito ¿Dónde naces?

-Nazco en Fuentemiña y paso por Lugo, Ourense y Pontevedra que son unas ciudades gallegas bonitas y alegres.

-Y ¿Dónde acabas?

-Por La Guardia.

-¿En qué país está eso?

-En Portugal.

-Pues yo salí del vientre de mi madre.

-¿Qué clase de perro eres?

-Soy un callejero. Oye ¿qué hay en tu río?

-Pues hay piedras y agua; y toda clase de mariscos. Bueno, Callejero, tengo que seguir mi camino.

-Adiós Miño, yo también seguiré. Espero que nos volvamos a ver otra vez.

Y así el perro y el Miño se despidieron.

 

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LOS ESCOBAZOS

6º Jarandilla

 

En Jarandilla, el día 7 de Diciembre, víspera de la Inmaculada Concepción se celebra la fiesta de los escobazos.

Según dice la leyenda, los cabreros bajaron de la sierra alumbrándose con las escobas encendidas para acompañar a la Virgen. Una vez que los cabreros llegaron a la plaza, se divertían dándose escobazos; en el culo, en los pies...;pero no en la cara.

Cuando se termina la diversión, sale el estandarte de la Inmaculada, acompañado de la gente con sus escobones y una caballería. Se canta una canción: "Virgen de la concepción mañana será tu día".

Hoy en día, esta fiesta de los escobazos está declarada de interés turístico. Viene mucha gente de fuera.

Se hacen tres hogueras importantes: la de Sopetrán, que es la más grande; la de la plaza de la Constitución y la de la Soledad.

Los escobones se hacen con escobas secas y cuerdas. Al más grande se le da un premio. La gente se pone ropa vieja y gorros para cubrirse la cabeza y la cara todo lo que pueden.

Cuando empieza, al anochecer, salimos con escobones y nos divertimos con ellos como hacían los cabreros. Sale la procesión y se encienden las hogueras según va pasando la procesión por delante de ellas.

Al día siguiente, fuera de la iglesia, se subasta el estandarte de la virgen de la concepción para que al año siguiente lo saque en procesión quién más puja en la subasta.

Para todos nosotros esta fiesta es muy divertida; impresiona ver las hogueras ardiendo y el resplandor rojo en el cielo. Es una fiesta que no se puede olvidar; por su canto a la Inmaculada Concepción y por su resplandor.

 

 

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Un cuento de invierno.

(Bárbara Hernández Mora)

 

Había una vez una niña llamada Tara. Era de Cuacos de Yuste y le gustaba mucho la nieve. Un día salió a dar un paseo para ver la nieve.

Mucho más lejos se escuchaban ladridos; era un pobre perro que estaba atascado en la nieve. Tara, tan buena que era, le ayudó a salir de la nieve y le puso al perro un nombre, le llamó Tobi, y fue a llamar a su amigo Nicolás para que también él jugase con Tobi.

Mientras estaban jugando, Tara dijo que le apetecía hacer un muñeco de nieve y todos se pusieron manos a la obra.

Después de hacer el muñeco de nieve decidieron ir a casa de Tara a merendar. El perro se quería ir a la calle, entonces Nicolás y Tara fueron a darle un paseo.

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El muñeco de nieve y el oso cuacareño.

(Daniel Muñoz Frías)

 

El día treinta y uno de diciembre, en Cuacos de Yuste, estaba nevando y salieron a la calle unos niños a hacer un muñeco de nieve. Cuando terminaron de hacerlo se quedaron a jugar con la nieve y con su muñeco hasta que vieron aparecer un oso cuacareño que se acercó y les destrozó su muñeco de nieve.

Estaban todos sin decir ni palabra y muy tristes, porque aquel bicho les había roto su muñeco, cuando apareció un sabio y mirándose unos a otros se acercaron al sabio y le preguntaron qué podían hacer para que el oso no les rompiera otra vez el muñeco.

El sabio les dijo: ponerle un cepo y luego si rompe el muñeco, hacéis otro.

El oso fue y rompió también el muñeco que tenía el cepo; pero se fue con mucho dolor. Los niños hicieron otro muñeco, como les había encargado el sabio, y el oso no volvió ese año; pero sí que volvió al siguiente invierno y miraba los muñecos de nieve que habían hecho los niños, pero no los rompía porque se acordaba del dolor que le hizo el cepo en las manos.

 

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Un castillo de nieve en mi pueblo

(Eduardo P. T.)

 

Érase un pueblo muy pequeño llamado Cuacos de Yuste, en el que habitaban cien familias, todas ellas muy humildes pero muy felices.

Un año, por Navidad, decidieron construir un castillo de nieve para vivir dentro de él.

Tardaron semanas en construirle y al final, cuando le acabaron, cogieron sus cosas y se trasladaron a él.

Aunque dentro del castillo hacía mucho frío, allí vivieron un mes, porque desgraciadamente, la nieve se deshizo y tuvieron que irse todos otra vez a sus hogar: unos a la plaza, otros a la calle barrionuevo o incluso a la calle chorrito.

Años más tarde decidieron hacer un palacio de piedra y ladrillo, con esculturas y ar.........., también con un balcón muy grande y cuadrado, y hasta con jardines y todo. Para eso tenían que dar todo lo que tenían y así lo hicieron. En él vivieron de generación en generación.

Siglos después, el palacio se convirtió en el monasterio de Yuste. Bueno, en el que tenemos ahora.

Bueno, me tengo que despedir.

Un saludo: Eduardo .

 

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La niña que no conocía la nieve

(Vera)

 

En un pueblo llamado Cuacos de Yuste, vivía una niña llamada Guadalupe que nunca había visto la nieve.

Por fin un día de invierno, empezó a nevar. Era por la noche, Guadalupe se fue a acostar y por la mañana cuando se despertó, vio que todo el pueblo y todo el valle estaban nevados.

Salió a jugar con la nieve y jugó y jugó tanto que no desayunó ni comió ni merendó, sólo cenó. En todo ese tiempo jugando, hizo un gran muñeco de nieve.

Así fue como Guadalupe conoció por fin la nieve.

 

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Cuento De Invierno

 

Laura Serrano Acosta

 

Hace muchos, muchos, muchos años aquí en Jarandilla, vivía una familia pobre; bueno, no tan pobre; porque tenía una casa grande y tres hijos: Laura, Jesús e Inés.

Los padres de estos niños que se llamaban Jorge y Pilar trabajaban mucho y sobre todo en Navidad; porque querían comprarles a sus hijos algunos juguetes.

Laura, Jesús e Inés sabían que a sus padres les costaba ganar dinero para que ellos fueran felices. Entonces decidieron, sin que sus padres se enterasen, ponerse a trabajar todos los días al salir de clase y también pensaron quedarse los domingos sin paga para poder comprarles algo a sus padres.

Así, la escuela terminaba, pero a los niños les daba igual; porque ellos seguían trabajando.

Legó el día de los Reyes y a Jorge le trajeron un monedero y un mechero que era lo que él deseaba. A pilar le regalaron un pintalabios y un vestido. A Laura, una muñeca. A Jesús un coche de carreras, de juguete claro, y a Inés un peluche.

Pilar y Jorge se pusieron muy contentos con lo que les habían regalado sus hijos, pero lo mejor de esta historia es que Jorge encontró un trabajo muy bueno y empezaron a tener mucho dinero.

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La voz del Agua

Laura Serrano Acosta

 

Un día una niña llamada Lidia fue a la garganta a bañarse; porque era verano.

La niña se quedó dormida y empezó a soñar. De repente, vio cómo hablaba la garganta.

Lidia le preguntó que cómo era que podía hablar, pero la garganta le respondió que eso era un secreto.

-¿Te gusta que vengan los niños en verano a bañarse? –preguntó Lidia.

-No –Respondió la garganta.

-¿Por qué? –volvió a preguntarle Lidia.

-Porque los niños me manchan y me quedo muy sucia.

-¿Y los animales cuando beben?

-Tampoco me gusta; pero no lo puedo remediar.

-¿Dónde naces? –preguntó Lidia con mucha intriga.

-En lo alto de la montaña –respondió la garganta muy alegre.

De repente Lidia se despertó y les dijo a sus amigos que por favor no ensuciasen la garganta.

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Cristalina; la voz del agua

Laura Sánchez

 

 

Un día estaba aburrida y me fui a mi finca. Mi perro venía conmigo y nos acercamos al río. Él estaba muy contento porque le había sacado a pasear.

Junto al río, nos sentamos en una piedra y empezamos a escuchar. Aquel ruido era fantástico e increíble y sonaba muy bien.

El agua se levantó y nos dijo: ¡HOLA!. Nosotros le respondimos igual.

Nos preguntó:

-¿Cómo os llamáis?

Yo respondí:

-Laura ¿Y tú?

-Yo me llamo Cristalina.

Mi perro estaba muy asustado y se resbaló y cayó al río. Mi amiga Cristalina lo cogió y lo puso otra vez en la piedra.

Después mi perro, Yaqui, se tranquilizó y nos hicimos muy amigos de Cristalina. Desde entonces siempre que puedo voy con mi perro Yaqui a visitar a Cristalina.

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Soy un caracol y me convierto en persona

Sara García Alcón

Era una tarde tranquila y soleada. Yo estaba en la piscina del chalet. De repente vino una bruja y diciendo plis, plas, plon, me convirtió en humano.

-¡Oh NO! –exclamé- ¿Qué tengo que hacer para convertirme otra vez en caracol?

-Tienes que ir a ver al hechicero de Aldeanueva –oí una voz extraña.

Me puse la mochila y emprendí el camino. La hierba estaba verde y bonita. Me encontré, me encontré a mi amiga del pueblo y casi la piso. No hablé con ella porque dijo que yo hablaba muy fuerte. Seguí caminando y cuando casi había llegado a Aldeanueva apareció el hechicero y le dije que me diera la pócima.

-Anclas de rana, culo de araña –dijo el hechicero- has que ésta pócima sea efectiva.

Me tomé la pócima y me convertí otra vez en caracol; y cruzando la pradera todo lo deprisa que pude llegué otra vez a Jarandilla.

 

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Dolor de oídos

 

Laura Baños

El día catorce de febrero de 1997 me puse mala.

En clase me empezó a doler el oído y mientras más gritaban mis compañeras más me dolía. Cuando llegué a casa mi padre enseguida se fue a la farmacia. Al día siguiente, cuando fui al médico, no pude venir a clase: el doctor que había allí dijo que tenía infección en los dos oídos; por eso me dolía tanto. No fui en una semana al colegio. A la semana, cuando se me curó, pude ir otra vez a clase, ya no tenía infección en el oído.

Me quedé atrasada, pero lo adelante todo.

La infección la cogí por el frío que hacía en la clase.arriba.gif (942 bytes)

 

 

EL CARACOL Y LA MARIQUIT

 

En un día soleado paseaba yo por una pradera llamada Bartolete. ¡Ah! se me olvidaba poner en mi cuento que mi nombre es Laca. Venga, vamos a empezar la historia antes de que nos enrollemos.

Era un día soleado. Yo paseaba por la pradera Bartolete y caminaba junto a la hierba que estaba muy fría y me aguantaba. La hierba me estaba haciendo muchas cosquillas. Pasó un rato y me encontré con un río largo y por allí me encontré a mi amiga mariquita que me ayudó a coger una hoja muy grande, y nos fuimos corriendo por el río hasta que la hoja se paró frente a una piedra y salimos del agua y la mariquita fue andando porque volando era más cansado. Y yo me arrastraba por las piedras que me hacían muchas cosquillas. Cuando anocheció, la mariquita se escondió debajo de una hoja y yo me guardé en mi concha. arriba.gif (942 bytes)

 

ANUNCIO DE JARANDILLA

David Gómez

 

En Jarandilla hay dos plazas y un parador, donde puedes comer y acostarte; pero si tienes dinero. Tenemos tres iglesias, dos colegios y un instituto, que está al lado del cementerio.

Venid en vacaciones, que aquí se está muy bien.

 

 

 

 

Verónica Calle Romero

 

En Jarandilla hay monumentos. Hay tres iglesias: una en la plaza, otra es la de san Agustín y otra la de Sopetrán. Hay dos colegios: uno es el instituto y otro el normal. También tenemos una garganta que se llama Puente Parral.

Sus fiestas típicas son "Los Escobazos" "Los Toros" y "Los fuegos artificiales de Sopetrán".

Estamos en el norte de la provincia. Tenemos dos piscinas: la municipal y la del polideportivo. También tenemos un parque donde hay muchos animales.arriba.gif (942 bytes)

 

 

YO ERA UN CARACOL

 

Ana Isabel López Díaz

 

Yo era un caracol. Llegué a un prado. Estaba muy cansado y tenía mucha sed. Caminaba muy lentamente y al hacerlo echaba baba. De pronto vi una fuente y bebí agua, que me salvó la vida.

Seguía caminando, cuando de pronto vi a un humano. Sentí mucho miedo. El niño me cogió y me llevó a su casa. Por el camino, el muchacho iba pensando cómo me iba a llamar. Se le ocurrió llamarme Esther. Pero tenía un problema, el humano no sabía si yo era chica o chico. Por si acaso, pensó en ponerme Daniel y al final Daniesther.

Al oscurecer, el niño se fue a casa, cenó y se acostó. Yo pensé y pensé hasta que tuve una idea fantástica: escapar por la ventana de la habitación del niño para ir a su preciosa casa en medio del bosque.

Así lo hizo y cuando ya estaba cerca caminaba más deprisa hacia su casa.arriba.gif (942 bytes)

 

 

UN PASEO POR EL BOSQUE

 

 

Hacía una tarde maravillosa, así que me dije: "iré a dar una vuelta por el bosque". Empecé a andar. Al llegar al bosque unas mariquitas me preguntaron:

-¿Qué haces tu por aquí?"

-Yo vengo a dar una vuelta y a ver a mi amiga la hormiga.

-Adiós.

-Adiós.

Cuando llegué a casa de mi amiga la hormiga me dijo:

-¿Sabes una cosa?

-¿Qué?- Contesté yo.

-Pues que anda un mago por ahí que dicen que convierte a los animales en personas.

-A mi me da mucho miedo.-Dijo mi amiga.

-Pues a mí no me da miedo porque yo quiero ser una persona.

Entonces yo salí de la casa de mi amiga y me encaminé hacia la mía. Mientras que iba a mi casa me encontré al mago y él me preguntó:

-¿Tú quieres ser una persona?

-Sí, sí , yo quiero ser una persona.

Entonces de repente me convertí en persona. Y le dije al mago:

Muchas gracias, mago. Ser persona era mi sueño.arriba.gif (942 bytes)

 

 

 

LA TORMENTA

 

Lucia Encabo

 

 

En verano nos fuimos a la garganta.

Fuimos a bañarnos, aunque también jugamos a varias cosas en el agua. Mi padre y yo jugamos con una colchoneta . Cerca había un embalse y dos cuerdas a los lados, así que escalamos la pared. Una vez arriba nos tirábamos por el embalse.

Después de dos o tres horas comimos.

Se estaba acercando una tormenta. Como creíamos que no iba a llover, ni a relampaguear todavía, nos quedamos allí. Pero cuando estábamos terminando de comer empezó a chispear y se oyó el primer trueno. Mi padre dijo que nos fuésemos, pero Pepe dijo que no pasaba nada. Poco después empezó a llover, a tronar, a relampaguear... La garganta estaba subiendo y nosotros acabamos empapados desde la cabeza hasta los pies. Si nos hubiese caído un rayo, nos hubiese matado.

Llegamos a los coches, nos cambiamos y nos fuimos a Jarandilla.arriba.gif (942 bytes)

 

EXCURSIÓN A LA GARGANTA

 

 

Rebeca Acuña

 

Hace dos o tres años fuimos a la garganta casi toda la familia de mi madre que cogimos en el coche. Buscamos un sitio cerca de un árbol junto a la garganta. Todos llevábamos bañador, menos mi primo Jorge que se bañó en calzoncillos.

Después del baño nos fuimos a comer: tortilla de patata, jamón, fiambre y melón. Cuando hicimos la digestión, nos volvimos al agua y al cabo de un rato merendamos. Luego, al anochecer cenamos y nos fuimos al Losar. Allí tomamos unos helados. Regresamos más tarde a casa agotados, pero fue un día inolvidable para nosotros.arriba.gif (942 bytes)

LA GARGANTA Y EL CABALLO

 

Jorge Ruiz Hernández

 

Esto era una vez un caballo que iba a beber a la garganta. Cuando estaba bebiendo le dijo la garganta:

-!Hola!

Pero él no sabía que era el agua y empezó a mirar para un lado y para otro. Dijo la garganta:

- Soy yo, la garganta.

-!AH! !Hola señora garganta, ¿qué tal?

- Muy bien. Te queria preguntar si está buena mi agua.

- Oh, sí, muy rica. Siempre vengo aquí desde que era pequeño, es mi garganta preferida. Mi madre me ha contado que nací aquí.

-¿Ah, sí?. Entonces yo soy tu tía, la Garganta.

 

 

 

SOY UN CARACOL QUE...

 

Patricia de Francisco

 

!Hola!, soy un caracol muy pequeño y lento y me llamo Currito.Vivo en un hermoso bosque, pero los humanos lo están destruyendo, según me ha contado mi amigo el petirrojo. Por eso, con gran pena y dolor he decidido marcharme a un bosque cercano, con aguas cristalinas, hermosas flores y aire puro.

Para llegar allí tengo que atravesar un inmenso prado lleno de grandes animales con cuatro patas, dos cuernos en la cabeza y de colores variados: blancos y negros, rojos...

Bueno, dejémonos de historias y emprendamos el camino. Me dispongo a cruzar el prado, con mucho cuidado y atención, para que no me pise uno de esos grandes bichos. Ya llevo una hora de marcha y todo va bien. Sin embargo, empiezo a escuchar voces de pequeñas crías de humano. !OH no! !Me ha cogido una de ellas!. Ahora me acurruco en mi humilde casa y empiezo a echar baba para que me suelte. Oigo que uno de ellos dice que sería divertido aplastarme en una piedra; otro quiere jugar al tenis conmigo siendo yo la pelota. Esto me asusta mucho porque pienso que puede ser mi fin. Sin embargo, otro de los niños que tiene la voz muy dulce y agradable, les dice que eso estaría muy mal porque hay que respetar la naturaleza y los animalitos que viven en ella.

Deciden llevarme al otro extremo del prado para evitar que me pisen los animales que viven en él. Al final, voy sacando mi cabecita mientras que los niños van cantando:

-!Caracol, caracol, saca los cuernos al sol...!

Una vez en el bosque me sueltan. Les doy las gracias, pero ellos no me oyen. Me fijo en mi nuevo hogar que me parece hermoso y acogedor. Creo que aquí seré feliz.

 

 

 

 

 

 

YO, EL CARACOL VIAJANTE

 

Javier Valleros

 

Yo , el día 3 del 12 del 86, hace ya mucho tiempo, salí de mi casa azul, pequeña y en forma de seta. Quería ir a ver a mi hermano que estaba en el bosque, pero tenía que cruzar un largo prado y medio bosque que en total era un largo y duro kilómetro para mí.

Salí una mañana temprano, en la que apenas había salido el sol. El prado tenía la hierba muy crecida y flores muy bonitas. Pasaron tres días y estaba en medio del prado. De pronto aparecieron un montón de ovejas. Entonces le dije a una:

- Oye ¿me podrías llevar tú al final del prado?.

- Sí, pero como me vea el pastor me regañará. Bueno, monta. - Me respondió la oveja.

Entonces monté, ya estábamos llegando al final cuando de pronto, al oír un silbido, retrocedió hasta el principio del prado y tuve que comenzar el camino otra vez desde allí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL CARACOL

Alba Nuñez

 

Me acuerdo que una vez, en un día soleado, salí de casa pra buscar un nuevo hogar, ya que el mío se había quemado por culpa de un fuego que hubo en el bosque donde yo vivía. No sé si el incendió fue por culpa de la hormiga Pipi o por culpa de un cristal. !Pobre de mí! No tenía casa. Así que fui en busca de otro hogar. Taré tres días ydos noches, hasta que encontré una pequeña casa en un prado grande y con mucha comida. Al poco de instalarme ví que se acerccaba algo.

- !Hola! ¿Quien eres tú? - Dije yo.

- Soy una araña y me llamo Popins.

- ¿Y tú?. - Preguntó la araña.

- Yo me llamo "Cómo tú".

- ¿Cómo yo?. - Dijo la araña.

- No mi nombre es "Cómo tú". -Dije yo.

- ¿Tienes hambre? -Le pregunté yo.

- !Síii!, mucha. -Respondió la araña.

- ¿Qué comes?- Volví a preguntar.

- A gente como tú.

Entonces eché a correr, preo ya sabes, nosotros los caracoles no corremos mucho.

Después, tra un día y una noche, dejó de perseguirme y me adentré en un bosque precioso. Estaba amaneciendo y me encontré una ardilla que me dijo:

-¿ Cómo te llamas? Yo me llamo Agüi.

- Pués yo me llamo "Cómo tú".

- ¿ Cómo yo? Que buena suerte.

- No, yo me llamo así, "Cómo tú".

- !Qué nombre tan raro!. -Dijo la ardilla.

- Sí, un poco raro. -Dijo el caracol.

- Quédate conmigo, por favor. Te presentaré a mis amigos y amigas. ¿Vale?

- !Sí, venga!

Y así fue como encontré un nuevo hogar.

 

 

EL MUÑECO DE NIEVE

Daniel García Pérez

Había una vez dos niños a quienes gustaba mucho la nieve; pero tenían muy mala suerte: vivían en una zona cálida.

Un día, uno de ello vio un muñeco y dijo:

-Estoy soñando. Si aquí nunca nieva, es imposible.

Se levantó y fue a llamar a su hermano.

-Pedro, Pedro. Mira lo que hay ahí fuera. Mira, mira.

-Es verdad, hay nieve. Bien. Bien. Vamos a pensar algo para celebrarlo –dijo Pedro.

Y añadió:

-Hacemos una bola muy grande, dice Juan

-No, es mejor jugar a las guerras.

Pero a Pedro que era mucho más pacífico se le ocurrió algo más guay:

-Hacemos un muñeco de nieve –dijo.

-Vale, encantado. Manos a la obra.

Era su gran sueño y se pusieron manos a la obra; pero ya no se acordaban cómo había que hacer los muñecos de nieve, así es que fueron a buscarlo en un libro.

-Genial –dijo Pedro- aquí hay uno. Mira Juan.

-Venga, mira qué se necesita: nieve, una zanohoria, dos corchos, una bufanda y un sombrero.

Pero tenían otro problema: no tenían zanahoria ni bufanda y tuvieron que ir a comprar. Después de comprar hicieron el muñeco y le echaron unas fotos para recordar aquel suceso. Y un día se cumplió su sueño y contaron a sus nietos y sobrinos cómo fue la primera vez que vieron nevar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BARTOLO Y LA NIEVE

 

José Luis

 

Érase una vez un niño llamado Bartolo que le gustaba mucho la nieve.

Un día Bartolo se despertó y vio todo el campo nevado y Bartolo muy contento se levantó, se vistió y desayunó corriendo corriendo. Jugó con la nieve y se lo estaba pasando guay cuando bajó su amiga Agapita. Entonces hicieron un muñeco de nieve enorme; pero salió el Sol y el muñeco se derritió y se hizo un lago, una piscina, y cuando llegó el verano, allí se bañaban las niñas y los niños.

 

LAS AVENTURAS DE JOSÉ EL FORZUDO

 

Valeriano García Izquierdo

 

 

Esto era una vez un hombre viudo que tenía tres hijos, que se llamaban: Pedro, Manolo y José. El Hombre trabajaba en una granja y herrería. José sacaba las vacas y los caballos y si alguna vaca se quedaba atrás la recogía y la llevaba a casa.

Un día, que empezaba a hacer mucho frío y pasaban las horas, se oyó un enorme rugido y empezó a nevar. Salió un oso enorme y José se enfrentó a él.

Al día siguiente era Año Nuevo y cuando lo contó nadie le creía. Entonces José fue a buscar la piel del oso y cuando se la enseñó a todo hicieron una fiesta.

 

 

ELENA Y SU MUÑECO DE NIEVE

 

Ana Belén

 

Hace mucho años en Cuacos de Yuste había una niña llamada Elena. A elena le gustaba mucho la nieve.

Una tarde nevó en Cuacos y Elena salió a jugar con la nieve y se la ocurrió hacer un muñeco de nieve, Así que cogió un pegote de nieve y empezó a construir su muñeco. Cuando lo terminó, la gustaba tanto que hasta hablaba con él. Pero una mañana, el muñeco se deshizo, entonces decidió hacer otro y también hablaba con él, y la gustaba tanto que todas las mañanas iba a hablar con su muñeco.

Un día llevó un cubo de tierra y se lo echó al muñeco alrededor. También le vistió con una camisa vieja, un pantalón y un gorro de paja. Y así apañado todavía la gustaba más su muñeco, Así es que pensó que podía hacerle algo más, y con unas cuantas cosas le hizo una casita con puerta y ventanas, cama y muchas cosas más. Le metía en la casita y le quería tanto que no dejaría que le pasase nada.

Una mañana Elena habló con su muñeco en la casa del muñeco y el muñeco la dijo Que él era un niño, pero que una hechicera le convirtió en un trozo de hielo. Desde aquel día Elena no paró hasta dar con la hechicera, que no tenía nada de buena, pero que a Elena la sirvió para liberar a su muñeco de nieve; porque la hechicera le libró de ser un pedazo de hielo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA GARGANTA DE CUACOS

 

Alejandro Hornero Jiménez

 

En un pequeño pueblo de la Vera llamado Aldeanueva nacen dos gargantas que, después de recorrer sus montañas, se unen bajo un viejo puente y se convierten la garganta de Cuacos, en donde pasó una aventura muy fascinante.

Allí se encontró la garganta con un pequeño conejo que la observaba. La garganta le preguntó:

-¿Quieres ser mi amigo?

A lo que el conejo respondió:

-¿Me hablas a mí?

-Sí, te hablo a ti.

El conejo, muy sorprendido, volvió a preguntar:

-¿Puedes hablar?

La garganta un tanto enfadada le dijo:

-Sí. ¿Por qué lo preguntas?

-No te enfades -dijo el conejo- pues yo creía que sólo los seres vivos podíamos hablar. Por cierto ¿eres músico?.

-No –contestó la garganta- ¿Por qué lo dices?

-Por la música que haces al caminar –dijo el conejo todo contento.

-Bueno, pero ¿quieres ser mi amigo? -preguntó la garganta.

-Claro –respondió el conejo.

Y los dos comenzaron un largo camino sin saber que en el río Tietar moriría la garganta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MI PUEBLO

 

Ismael Pérez

 

Mi pueblo es bonito. Me gusta la iglesia, aunque tiene una gran raja por la parte de las campanas; y se está modernizando.

Ya no se mueven las campanas, zsino que ponen un disco y el sonido sale por un altavoz.

También tenemos un gran monasterio que está en lo alto del pueblo y está muy bien hecho. Lo visita el rey cada año; y no está mucho tiempo que se diga.

Vivió aquí Jeromín, el hijo bastardo de Carlos V. Por eso el colegio tiene ese nombre.

Hay un pilón muy grande en la plaza. En la plaza se celebran los toros, que no se escapan frecuentemente, pero este año si, se ha escapado uno por un mal sitio.

 

A COMER CALBOTES

Jose Luis

 

El sábado día 1 de noviembre, Pepe, Carmen, Roberto G. y yo fuimos a un lado. Lo pasamos bien. Bueno, empiezo a contar ya:

salimos de casa a las diez y a las diez y diez ya estábamos allí, en el sitio. Empezamos a picar, a picar.... que luego cuando llegó la hora ya no teníamos nada. Y antes de esto, tuvimos que mear en la sartén porque por poco se quema la escobera

y a las cinco estuvimos espiando a una pareja de novios que se echaban unos revolcones que pa qué

y nos vinimos.

 

 

 

 

 

 

 

EL DÍA DE LOS SANTOS

 

Julián Muñoz Alegre

 

Yo me levanté a las siete y media. A las diez menos cuarto me fui a Aldeanueva a ver a mi abuela. A las doce fuimos yo y mi padre a por leña, después compramos las castañas, luego bajamos a la huerta y hicimos una hoguera y metimos las castañas en el calbotero, pelamos los calbotes y nos los comimos. Estaban riquísimos.

Contamos muchos chistes.

Una vez a mi hermano pequeño le saltó una castaña y le dio en el ojo.

A las seis de la tarde merendé calbotes y después me vine otra vez a Cuacos y vi el partido Real Madrid-Barça.......y me fui a acostar.

 

 

Soy Un Caracol

Rosa María

 

Soy un caracol. Cruzo un prado y llego a un bosque. Allíme encuentro con una mariposa en el suelo y la pregunto: ¿Qué te pasa. La mariposa me respponde: que estoy sola. Vente conmigo a pasear, la digo yo. Más adelante nos encontramos con una mariquita y la preguntamos: ¿Qué estas haciendo sentada junto a ese árbol? La mariquita dice: es que estoy aburrida. La mariposa le dice: vente con nosotras a pasear. Y las tres nos fuimos de paseo. Cruzamos un pequeño arroyo. La mariquita se cayó y la mariposa la cogió. Seguimos paseando. Ya era tarde, por lo que decidimos volver a casa.

 

 

 

 

 

 

 

LOS ESCOBAZOS

 

5ºB Jarandilla

 

Esta fiesta se celebra en la noche del 7 al 8 de diciembre. Un día después de la Constitución y uno antes de la Pura.

Comenzaron a celebrarse hace muchos siglos, en honor a los pastores, que ese día bajaban de la sierra con las escobas encendidas hasta el pueblo, para acompañar a la Virgen en la procesión. Un rato antes de que los pastores bajasen la gente se divertía dándose golpes con las escobas encendidas. Para ello tienes que llevar la ropa más vieja que tengas y que no se queme. Además tienes que llevar tapada la cara y el pelo.

Más tarde, pasadas las nueve, sale la procesión de la plaza acompañada del estandarte de la Virgen y de la caballería. La procesión llega hasta el Sopetrán donde se quema la hoguera más grande el pueblo, por lo menos seis ó siete metros de alta. La procesión sigue recorriendo el pueblo hasta llegar a la plaza, acompañando este paseo con la canción típica de los escobazos.

Por último, todo el mundo se va a casa a cenar y ducharse; y luego comienza la marcha hasta por la mañana.+

 

 

 

 

 

 

AYER FUE DOMINGO

Olga López Rodríguez

 

Ayer, domingo, me levante de la cama pensando en ir a misa. Llamé a mis amigas y les dije que si iban conmigo a misa. Ellas dijeron que sí y quedé.

Yo la dije a mi madre que quería ir a misa y ella me contestó que entonces que me vistiese y me fuese. También me dijo que cogiera dinero para el castillo. Me fui, entré en misa, me santigüe y me arrodillé. Luego, como yo he hecho la primera comunión fui a comulgar y recé por mi familia y por la gente que está en peligro con todas las lluvias y los vientos. Después me fui a dar un paseo por el quiosco del pueblo. Cuando pasó un rato, me fui a buscar a mi padre. Le encontré, pero me fui a casa para hacer los deberes y estudiar. Luego, comí y me acordé que tenía un trabajo que hacer.

 

 

 

AYER FUE DOMINGO

Isabel Torés Muñoz

 

Me levanté, me fui a misa, comí y me vino a llamar un amigo y estuvimos tirando la peonza. A mi no me salía y fui ensayando y me salió.

Vino mi tía y estuvimos de paseo. Me dio doscientas pesetas para que me comprase algo.

Cenamos. Vi la tele hasta las once. Me acosté y me recé mis oraciones. Y recé el doble porque dije palabrotas.

 

 

 

 

AYER FUE DOMINGO

Marta Rodríguez

 

El domingo es un día de descanso, donde la gente disfruta; porque dedica el día para el ocio.

En realidad yo no hice nada especial. Como siempre, todos los domingos, vamos mi familia y yo a misa. Mi madre dice que "visitar al señor nunca es malo".

Todos los domingos, en misa, me encuentro con mi abuela materna y me invita a comer en su casa.

Pasé una rato jugando con mi prima Rosa en las escaleras hasta que llegó mi abuelo. Me puse a jugar con él y con mi tío a las cartas y al dominó. Al cabo de un rato ayudé a mi abuela a hacer la comida. después de comer me fui a casa a ver una película y a hacer los deberes. Y al final me fui a dormir.

 

 

 

FUE DOMINGO

Alberto Martínez Núñez

 

El pasado domingo, me fui a la finca con mi padre, mi hermana, mi madre y mi primo. Hicimos calbotes que estaban buenísimos. Cogimos muchas zanahorias grandes y jugamos, mi primo y yo, al escondite. Nos fuimos a por churros y nos los comimos en casa de mi abuela.

Llevamos a mi primo a casa y después me fui a casa, vi un rato la tele y me acosté.

 

 

 

EL CALAJONERO

 

 

El Calajonero nace en las montañas de Guijo de Santa Bárbara, un poco más arriba del pueblo. No es muy grande, ni tampoco muy hondo. Tiene una piedra grande desde donde te puedes tirar y tiene una pequeña cascada muy chula, donde te metes y se está muy a gusto. Tiene una gran piedra con ondulaciones para apoyar la cabeza y en el agua hay tres piedras que resbalan y te llevan a otra piedra.

Un día, en otoño, llegó al Calajonero un oso pardo y le preguntó el agua:

- ¿ Por qué lloras?

- Porque no he encontrado todavía una cueva para hibernar y falta poco para que empiece el invierno.Por cierto ¿Cómo te llamas? Yo soy Lusi.

- Yo soy agua, pero no tengo nombre.

- ¿Que te parece si te llamo...."Aqua", que es agua en latín?.

-Vale, muy bien, me gusta.

- Ahora hay que encontrar un remedio a tu problema. Espera que voy al fondo, quizás mis amigas las piedras sabias sepan una solución.

Mientras el agua hablaba con las piedras el oso bebía un poco de agua.

- Mira, mis amigas me han dicho que allí entre aquellos matorrales había antes una cueva pequeña. -Dijo el agua.

- Voy a mirar.... !Sí!, tienen razón. Ahora estaré a tu lado, Aqua. Muchas gracias a ti y a tus amigas las piedras sabias.

- Adiós.

 

- Adiós.

 

 

AYER...

Daniel Rodríguez.

 

Soy Daniel y te voy a contar lo que hice ayer:

Por la mañana me levanté a las once, luego desayuné. Cuando terminé me vestí para irme a jugar a la calle. Al rato me saqué la bici y fui a un sitio a hacer Cross. Allí me encontré unos alicates. Luego fui a comer y después subimos al refugio de la sierra con los perros y un amigo. Al bajar cenamos en casa de mi amigo. Más tarde regresamos a nuestra casa, me puse el pijama y me acosté.

 

 

EL DOMINGO...

Nacho Morales López

 

 

Hola, me llamo Nacho. Tengo 11 años y vivo en Jarandilla de la Vera. Este domingo me levanté en casa de unos amigos míos. Luego me vestí. desayuné y me puse a ver la tele. Después nos vinieron a buscar unos amigos y nos fuimos a jugar al fútbol en el frontón. El que tenía el balón se fue y nos quedamos allí un rato. Más tarde fuimos al lado del consultorio médico. El dueño del balón regresó, pero era para despedirse porque volvía a Madrid. Así que nos quedamos en casa de otro amigo. Ese día comimos en un bar.

Por la tarde ví una película, hice los deberes y luego antes de irme a la cama, bajé un rato a casa de Fran.

 

EN LOS ESCOBAZOS

 

Mª Victoria Martínez Mogollón

 

El 7 de Diciembre de 1997 hay una fiesta que se celebra en Jarandilla: "Los escobazos". Por la noche la gente va vestida con ropa vieja. Se preparan unos escobones con escobas atadas. Al final hacen una gran hoguera en el Sopetrán para alumbrar a la virgen.

Yo salí por la noche con mis padres. Estaba aburrida. Entramos en la plaza, donde no se podía ni respirar. Te encontrabas con escobones encendidos por todas partes. Luego me encontré con mis amigas y nos fuimos a ver la hoguera siguiendo a la procesión que cantaba la canción de la Virgen de la Concepción.

Unos muchachos nos empezaron a dar con un escobón y empezamos a correr. Al final me divertí bastante.

 

 

 

 

CARTA DE ALEX

 

Alexander Montero Baños

 

!Hola! Usted no me conoce así que me presentaré: me llamo Ales y el domingo hice lo siguiente:

Me levanté a las ocho y desayuné. Me vestí para salir por el pueblo a dar una vuelta. Sobre la una regresé para comer. Luego hice los deberes. Cuando los terminé salí al campo de fútbol. y al rato volví a por mi perro. Pasé toda la tarde jugando con él. Volví al anochecer a casa, cené, ví un rato la tele y me fui a acostar.

 

 

 

LA VOZ DEL AGUA

 

Carlos Nuñez Muelas

 

 

A una garganta llamada Parral se acercó un día una rana.

- !Hola garganta! ¿Qué haces?

- Pues que crees, lo de siempre.

- Y ¿qué es lo de siempre?

- Pues llevar agua desde lo alto de la sierra del Guijo hasta el Tiétar.

- ¿Qué es el Tiétar?

- Un afluente del Tajo por la derecha.

- ¿Por donde pasas tú?

- Por varios pueblos.

- ¿Cuales?

- Jarandilla y el Guijo entre otros.

- Y ¿Cual es tu función?

- Yo riego las huertas de tabaco con mis aguas, doy de beber a la gente y animales, doy una bonita vista y en verano la gente se baña en mis charcos.

- ¿Ves algún puente?

- Sí, uno. Es muy antiguo. Lo construyeron los romanos. Hay otro que lo llaman el puente de Palo porque es de madera y algunas cosas más.

- Aquí hay poca vegetación y fauna.

- Sólo olmos y zarzas y algunos pájaros y peces.

- Los peces son pescados por los pescadores y se pueden agotar.

- No, porque sólo se puede pescar en la veda y han de ser peces de más de 9 cm.

- Adiós

- Adiós.

 

 

 

 

 

 

EL CARACOL ALEGRE

 

Sandra Sánchez Núñez

 

Soy un caracol. Una tarde fui al parque solo y me encontré a una pequeña hormiga que se había quedado sola porque su amigo le había rechazado. Entonces le dije:

- Amiga hormiga: si no tienes a nadie vente conmigo.

- Vale, si tu quieres me iré. -Dijo la hormiga.

Yo siempre estaba alegre y ahora más que tenía una amiga. Una noche que estábamos en mi escondite, le pregunté:

- Hormiga, no sé tu nombre. ¿cómo te llamas?

- Me llamo Tiny.

- ¿ Y tú caracol?

- Yo me llamo Juanito, pero me llaman Nito.

Tiny y yo dormimos en un poco de paja que había en el suelo.

Por la mañana desperté a mi amiga y le dije que diésemos un paseo por el bosque cruzando un prado. Ella preguntó:

- ¿Para qué?

- Para no estar siempre en el mismo sitio, aquí metidos.- Respondí yo.

Comenzamos a andar y llegamos a un prado. Tiny exclamó:

-!Qué bonito!

Seguimos andando hasta llegar al bosque.

-!Vaya preciosidad de sitio! -Dijo la hormiga.

Era un bello lugar. Allí encontramos a unos amigos míos. Todos juntos jugamos a hacer carreras y más cosas. Lo pasamos tan bien que decidimos vivir todos juntos y estar así más contentos.

 

 

 

 

 

 

 

 

EL CARACOL PERDIDO

 

Ana Mª Serrano

 

Recuerdo un día, cuando salí en Nochebuena con mi amiga Pristila a pedir el aguinaldo. Recorrimos el pequeño pueblo lentamente, pues ya sabéis que los caracoles andamos muy despacio, y llegamos a un prado donde nos pusimos a contar las pocas perrillas que nos habían dado. Era de noche y no nos acordábamos de que teníamos que ir a casa a cenar. Estuvimos andando y andando hasta que llegamos a un bosque y allí ya estábamos completamente perdidos

-¿Qué vamos a hacer ahora? -Decía yo.

-Pues no lo sé, Tino. Lo único que sé es que nos vamos a quedar sin pollo, bebidas y las ricas tortas que nuestras mamás habían preparado. - Decía pristila.

Estábamos muy tristes y no sabíamos dónde nos encontrábamos. De repente oímos unos ruidos extraños:

- Uhh, Uhhh...

Los dos gritamos sin parar muertos de miedo:" !Ahhhh, Ahhhhh!"; cuando nos dijo una voz:

- No os asustéis, soy un búho y no voy a haceros daño.

- Es que Pristila y yo creíamos que eras un fantasma. - Dijimos.

- Bueno, ¿y qué hacéis aquí solos con lo pequeños que sois?

- Verás, es que, hemos ido a pedir el aguinaldo y nos hemos perdido. ¿Podrías tú ayudarnos?

- Claro que sí, ahora mismo voy a llamar a vuestras madres, seguro que están muy preocupadas.

El búho fue a llamar a nuestras madres para que vinieran a recogernos. Y así fue cómo nos pudieron encontrar y les contamos lo sucedido. Ellas dijeron:

- No pasa nada. A la próxima vez iréis con vuestros hermanos mayores y no salgáis del pueblo.

- Sí mamá. La próxima vez no nos saldremos del pueblo. Contestaron los pequeños caracoles muy felices.

Tino y Pristila dieron las gracias al búho ya que los había ayudado a no ser caracoles perdidos.

 

UNA SORPRESA EN NAVIDAD

 

 

 

Un día, cuando me desperté por la mañana, vi por la ventana que nevaba sin parar. De repente en seguida salté de la cama y me vestí corriendo. Salí a la calle y me puse a hacer un gran muñeco de nieve. Llamé a mi amiga Casilda, que estaba desayunando. Se quedó boquiabierta al ver tanta nieve. Las dos empezamos a jugar tirándonos bolas de nieve sin parar. Nos estábamos divirtiendo un montón. La mamá de Casilda nos hizo fotos.

Era la una, la hora de comer y yo convencí a la madre de Casilda para que dejase que su hija viniera a mi casa a comer. Aceptó y las dos nos fuimos corriendo a mi casa. Mi madre nos había preparado macarrones. !Hummm, que buenos!

Después de comer, Casilda y yo nos fuimos a jugar. A lo lejos vimos algo que brillaba. Nos acercamos cuidadosamente y vimos que era una estrellita fugaz de Navidad que estaba muy enferma. Yo la pregunté:

- ¿Qué te ha pasado?

- Que me he chocado contra un árbol y me he hecho una herida.

- No te preocupes, yo te la curaré.

Casilda y yo cogimos la estrellita y la llevamos a mi casa. Tenía un moretón y un arañazo y mi madre la curó con agua oxigenada y la puso una venda. Luego la acosté en mi cama y cuando se despertó, mi madre la dio de comer sopa de fideos calentita. Entonces la pregunté:

-¿Cómo te llamas?

- Me llamo Tina, y este año me ha tocado lucir a mí aquí.

-Así pues, entonces, te quedarás hasta que te cures, ya sabes que Nochebuena es a la semana que viene.

-Vale, os lo agradezco mucho.

Pasó la semana y Tina se curó. Casilda y yo jugamos con Tina y colocamos el árbol donde tenía que lucir Tina.

-Ha quedado precioso. -Decía Tina.

- A la noche te tendrás que subir en el árbol y lucirás hasta el amanecer. -Dijo Casilda.

- Bueno, pero ahora juguemos.

las tres jugamos mucho rato y por la noche Casilda y yo ayudamos a Tina a subir al árbol.

- Cuando yo diga tres empiezas a lucir. - Dije yo.

- Vale.

- Una, dos y... tres.

- Mira Pristila, como brilla Tina.

- Sí es una maravilla.

- !Eh chicas! ¿Os gusto cómo brillo?

-Sí mucho dijimos las dos.

Cuando llegó el amanecer nos tuvimos que despedir de Tina. Fueron las mejores Navidades que pasé. Fue una magnífica sorpresa de Navidad.

 

 

 

 

Ayer

Alfonso

 

 

Ayer fue domingo. Cuando me levanté, hice la cama, me vestí, arreglé un poco mi habitación y me puse a ver la tele.

Cuando eran las doce y cuato, nos fuimos mi hermano y yo a hacer la compra, porque mis padres y mi tío se fueron a Madrid a ver a una prima que está en el hospital Severo Ochoa de Leganés.

Después de hacer la compra nos fuimos a casa a comer. Mi hermano se encargó de hacer la comida. Mientras estábamos comiendo, anunció la televisión que echaban la película "el retorno de la brujas".

Estábamos sentados en el sofá y empezó la película. Metimos una cinta de video para grabarla.

Como a las cinco de la tarde, llegaron mis padres y mi tío. Pero se fueron otra vez; a llevar a mi hermano a un colegio interno de Villafranca. El colegio se llama san José.

Más tarde vinieron mis padres y me mandaron a comprar unos pastelitos para que me diese el fresco. Y al final vimos la tele y me acosté.

 

 

 

 

 

 

 

 

AYER FUE DOMINGO

Jéssica

El domingo me levanté a las ocho, por la culpa de mi hermana nos duchamos nosotras dos. Mi hermana grande y yo nos echamos a suerte quién duchaba a mi hermana pequeña; me tocó a mi. Terminamos y nos fuimos a casa de mi abuela.

Ana y yo quedamos a las once y media, dimos una vuelta y nos fuimos a buscar a Rosana; pero ya se había ido a misa, así que nosotras dos nos fuimos también a misa y allí nos las encontramos. Fui a casa de mi abuela y comimos, pues todos los domingos comemos allí.

Por la tarde estuvimos en mi casa, me puse a estudiar y mi hermana pequeña y mi hermana grande viendo la película de Beatill Yeus. Más tarde, cené, vi la serie de la casa de los líos y me acosté.

 

 

 

 

 

 

AYER, DOMINGO ¿Qué hice ayer?

María Encinar

Me levanté a las diez o así. Vi la tele un rato. Me fui a duchar y cuando salí de la ducha me vestí. También me sequé el pelo; pero el secador se me quemó, entonces, me lo sequé un poco con una toalla. Al rato me fui en casa de Olga, y allí estaban Lucía y Olga. Nos fuimos para la plaza por la cuesta de los carros. Se llama así porque está muy empinada. Bajamos la cuesta y estaba Jose con su perra marina y dijo " ves a por ellas", y la perra salió detrás de Lucía, y Lucía corría mucho. Tuvimos que subir otra vez la cuesta y volver a bajar por la otra; pero estuvimos a punto de subir otra vez, porque vimos a Cagaestrecho; es un hombre que dicen que caga por las calles estrechas.

Llegamos a misa y Olga yo no paramos de hablar porque la misa es un "royo". Al rato nos fuimos hasta las dos por ahí.

Por la tarde, fui a casade Olga a hacer el trabajo de Educación Física, porque ella no tenía y yo sí. A las siete me fui a casa y mis padres estaban viendo la película de la montaña rusa; entonces yo también la vi. Al rato de que se acabase cené, me subí a la cama, leí un rato y me dormí.

 

 

 

 

 

 

 

 

AYER FUE DOMINGO: ¿Qué hice ayer?

Ana López

Ayer me levanté muy temprano, Sobre las ocho y media. Me duché y fui a ver a mis abuelos. Después vinieron mis primos Toñito y David. Mi abuela nos mandó a Toñito y a mí a comprar el pan a una tienda. Estaba cerrada, nos fuimos a otra tienda a comprar el pan. Lo compramos y se lo llevamos a mi abuela. Al rato de llevárselo nos fuimos a misa. Ahí , nos tocó a Mercedes y a mi llevar el cestillo por toda la iglesia, luego nos fuimos a tomar la hostia consagrada. Al rato de terminar la misa, el cura se quedó echando unos avisos.

Cuando salimos de la iglesia me fui a casa a comer. después de comer trajo mi hermano el futbolín y jugamos hasta que empezó la película de "el retorno de las brujas" y nos pusimos a verla, más tarde salimos un poco por ahí y luego ya sobre las ocho y media nos fuimos a casa a cenar. después de cenar me eché un en la cama y empecé a leer un poco hasta que me entró sueño y me acosté

 

 

 

 

Soy un caracol

José David

Érase una vez, yo, el caracol, iba por una pradera muy grande y me encontre con un ratón. me monté encima e iba muy deprisa, era una velocidad de rayo. Más tarde, nos encontramos con un burro, nos montamos en él y eso sí que era una velocidad increíble. Al poco rato, de lo deprisa que íbamos, conseguimos llegar a un bosque. En el bosque había muchos árboles alrededor de un camino, y ese camino era uno de los más largos y estrechos que habíamos visto en la vida. Al poco tiempo de estar allí nos salieron dos lobos que se comieron al burro. Nos quedamos solos el ratón y yo. A los quince minutos justos, salió un gato y se comió al ratón. Ya solamente estaba yo. De repente apareció un niño feliz que coleccionaba cascarones de caracoles; pero yo, siendo más listo que él, me escondí y quedé feliz.

 

 

 

 

 

FELIZ NAVIDAD

Álvaro

ërase una famiolia que no tenía dinero y no podía comprar los regalos de Navidad. Entonces un buen amigo del padre les dijo que pasasen la Navidad con él. Pasaron Nochebuena, Nochevieja y Año Nuevo. Llegó el día esperado, el 6 de enero, y el amigo compró regalos para todos y esa fue la mejor Navidad de los niños.

 

 

EL INVIERNO

Eduardo

Érase una vez un día de invierno muy alegre, los niños se iban y se lo pasaban muy bien. Pasaron tres meses y no llegaba la primavera, sin embargo los niños estaban a gusto porque por la mañana y por la tarde se iban a jugar.

Pasaron años, dos años, tres años, y no llegaba la primavera. Al fin vivo una bruja y todo el pueblo la pidió que hiciera lo posible para que viniera la primavera y la bruja lo consiguió; pero nunca volvió a pasar.

 

 

 

UN DIA DE INVIERNO

David Castañares

 

Luis se levantó de su cama. Empezaba el invierno, se asomó a la ventana y vio que estaba nevando. Luego, se dirigió al armario y se puso el traje de esquí de su tatarabuelo; le quedaba un poco grande; pero para dos o tres días valía. Después cogió una avioneta que se encontraba en el aeropuerto y con nada de combustible se puso a conducirla. Creyendo que estaba volando se tiró con el traje de esquí y con el paracaídas, pegó un buen porrazo ya que se estrelló con la nieve.

Afortunadamente, estaba soñando; pero el porrazo sí se lo pegó ... contra el suelo de la habitación. Se despertó y vio que estaba nevando, aunque él no tenía traje ni medios para desplazarse al aeropuerto. No podía hacer el sueño que había tenido, pero sí divertir jugando y haciendo muñecos de nieve con sus amigos.