Las esguevas de la ciudad
 

 

En el siglo XI, San Lesmes, prior del monasterio de San Juan, realizará en esta época un importante cambio urbanístico al desviar las aguas estancadas que inundaban las zonas entre Gamonal y el monasterio y darlas una función práctica. Dichas aguas procedentes de los ríos Pico y Vena, producían con frecuencia fiebres malignas que muchas veces eran causa de importantes epidemias. Mientras tanto la ciudad  carecía de agua suficiente para la higiene y para el riego de numerosas huertas que estaban instaladas en ella. San Lesmes estableció un plan que consistía en desecar el mencionado lago y encauzar el agua por medio de canales y esguevas que, entrando por la ciudad, pudiera ser utilizado por sus habitantes.

 

     

LPinchando en las esguevas (rectángulos rojos) obtendremos una vista de la calle actual por la que deberían transitar.

     

    El plan fue aprobado por el concejo y, de ese modo, el terreno deseado se convirtió en productivas huertas que han llegado casi hasta nuestros días y las esguevas, que recorrían entre otras las actuales calles de Laín Calvo, Paloma, Moneda y San Gil, facilitaron el riego de los huertos, el movimiento de los molinos y la higiene del casas y en los baños públicos.  

    En el siglo XVI  las esguevas y los ríos de la ciudad eran atravesados por veintiocho puentes de piedra y diecisiete de madera. No en vano Lope de Vega dejó escrito:

“Bien haya Burgos

que las tiene sobre el agua

que eterna baña y corre sus cimientos”

 

    Por otro lado Santa Teresa de Jesús, en 1562, se quejaba del mal olor y de las emanaciones pestilentes que desprendía la esgueva, cuyo cauce transitaba por el lugar donde se encontraba alojada.

 

    Entre 1840  se realiza en torno a la Plaza Mayor un importante proceso reconstructor donde se amplia y regulariza el espacio de las antiguas calles y se abren otras nuevas en los terrenos ganados por la cubrición de las esguevas que se comienzan a cegar.