JAIME RODRÍGUEZ LAGUÍA
     
 

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Este logo expresa mi adhesión a la Década de la Educación para un Futuro Sostenible, instituida por Naciones Unidas para el periodo 2005-2014.
Reducción de la pobreza
Rincón del desarrollo sostenible
 

¿Qué es el desarrollo sostenible?

Este término, que ya pertenece al dominio público, comenzó a ser utilizado en el informe de las Naciones Unidas Estrategia Mundial para la conservación (1980), en el que se insistía en la independencia entre conservación y desarrollo. Posteriormente también se empleó en el informe Nuestro futuro común, más conocido como “Informe Brundtland”, de la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo (CMMAD), aparecido en 1987. En este informe se definía como “un proceso de cambio en el que la explotación de los recursos, la orientación de las inversiones, los rumbos del desarrollo económico y el cambio institucional están de acuerdo con las necesidades actuales y futuras”.

Por este concepto se reivindica, por tanto, la necesidad de que el desarrollo económico y social de los países se realice asegurando la renovación de los recursos naturales y renovables y la salud integral de la biosfera. Una concepción que define al desarrollo sostenible como aquel que satisface las necesidades de la sociedad humana en el presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. La sostenibilidad apunta a construir las condiciones de un mundo materialmente suficiente, socialmente equitativo y ecológicamente perdurable. Se trataría de reducir la presión sobre el medio sin renunciar al modelo económico y a sus objetivos de crecimiento. La aparición del concepto de desarrollo sostenible, por tanto, lleva ineludiblemente a la consideración conjunta de la economía y el medio ambiente. Es decir, no puede haber desarrollo económico a largo plazo sin tener en cuenta las consecuencias ambientales de la actividad económica, y no puede pretenderse conservar el medio ambiente sin considerar las necesidades de la economía.

Se ha criticado la definición de la CMMAD porque, aunque se preocupa por las generaciones futuras, no dice nada acerca de las enormes y crecientes diferencias entre ricos y pobres. Incluso se reclama la necesidad de hablar de una sostenibilidad social para pedir una solidaridad intrageneracional en términos de justicia distributiva que complemente la solidaridad intergeneracional que se especifica en el Informe Brundtland. Pero se trata de una demanda que ya se recoge en dicho Informe, donde se lee: “Aun el restringido concepto de sostenibilidad física implica la preocupación por una igualdad social entre las generaciones, preocupación que debe lógicamente extenderse a la igualdad dentro de cada generación”.
En cualquier caso, en el centro de la polémica están las difíciles relaciones Norte-Sur, cuyo conflicto se reproduce en el ámbito medioambiental del mismo modo que en el económico. El desarrollo sostenible es imposible mientras los países industrializados no asuman sus responsabilidades en el deterioro del medio ambiente y no se decidan a crear las estructuras necesarias para una justa redistribución de la riqueza. El mismo presidente del Banco Mundial, Lewis T. Preston, lo corroboraba con estas palabras en septiembre de 1994, en vísperas de cumplirse los 50 años de dicho Banco y del Fondo Monetario Internacional:

“Al ayudar a los países pobres a mejorar su nivel de vida, las naciones más ricas pueden crear más puestos de trabajo y riqueza para sí mismas. Por el contrario, no ayudar a los países pobres acarrea consecuencias negativas para todos nosotros: cada vez se acumularán más refugiados en las fronteras, agravando el problema del paro; las drogas y las enfermedades se propagarán más y el medio ambiente se verá dañado irreversiblemente.”

(El País, 25-9-94)

También el prestigioso profesor británico Jonathon Porrit, divulgador de temas medioambientales y autor del libro Salvemos la Tierra, es de la misma opinión: “Para proteger el medio ambiente, debemos mejorar los niveles de vida del Tercer Mundo. Para reducir el crecimiento de la población, debemos mejorar los niveles de vida del Tercer Mundo. Para ser justos con las futuras generaciones, debemos mejorar los niveles de vida del Tercer Mundo”. Lo que el Tercer Mundo necesita no es ayuda ni caridad, sino un precio justo para sus productos. Se trata, pues, de una cuestión de derecho. Productos como el té, la madera, los plátanos, el café, el chocolate, la piña o el cacahuete crecen en las tierras del mundo en vías de desarrollo, pero se consumen preferentemente en los países ricos del Norte y en unos pocos privilegiados del Sur.

En la Cumbre de la Tierra en Río (1992) ya se abordó la cuestión del desarrollo sostenible, destacando que se debe reducir el excesivo consumo de una minoría del Norte para que los recursos que fueran liberados pudieran permitir dar una respuesta a las necesidades básicas del resto de la humanidad en la actual generación. En dicha Conferencia volvieron a advertirse las diferencias Norte-Sur, pues los países industrializados querían poner el acento en la protección pura y llana del ambiente, en tanto que los países en desarrollo querían que se reflejara la necesidad de un equilibrio entre desarrollo y medio ambiente y que se incluyera el compromiso de los desarrollados a proveer fondos y tecnología para el desarrollo sostenible. El argumento básico del Sur es que el Norte logró su desarrollo estropeando su medio ambiente y el de los demás y derrochando recursos naturales en todo el planeta, y que no puede pretender ahora que el resto del mundo renuncie al desarrollo y viva en la miseria y la pobreza para asegurar un medio ambiente sano al Norte.

En la citada Cumbre de Río se llegó a la conclusión de que la financiación de un desarrollo sostenible requeriría en el Sur una inversión total de 650.000 millones de dólares anuales, la mayor parte de la cual sería aportada por los propios países en vías de desarrollo. De ese total, 125.000 millones deberían provenir del Norte, en forma de la Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD), lo que se podía lograr si todas las naciones industrializadas cumplieran la demanda de la ONU de dedicar el 0,7% de su PIB para cumplir con ese objetivo.

Posteriormente, en la Cumbre sobre Desarrollo Social, celebrada en Copenhague en Marzo de 1995, se planteó otra posible solución, la llamada propuesta o acuerdo 20/20. Este punto quedó pendiente en la Conferencia sobre Población y Desarrollo de El Cairo (septiembre de 1.994) y se trata de conseguir el compromiso de dedicar el 20% de la ayuda de los países ricos a necesidades básicas —educación, sanidad o pensiones—, a cambio de que el país receptor se comprometa a destinar el 20% de su presupuesto nacional al mismo fin. Esta propuesta fue rechazada por la Unión Europea por falta de acuerdo de los quince países miembros y por algunos de los países en vías de desarrollo, que veían en la medida un intento de injerencia en sus asuntos internos (?).

Por último, entramos a abordar el análisis de algunas estrategias que pueden conducir a una sociedad sostenible. El documento firmado al final de la Cumbre de Copenhague por los 180 países participantes recogía estos nueve compromisos:

•  Nos comprometemos a crear un entorno económico, político, social, cultural y jurídico propicio, que permita el logro del desarrollo social.

•  Nos comprometemos, como imperativo ético, social, político y económico de la humanidad, a lograr el objetivo de erradicar la pobreza en el mundo mediante una acción nacional enérgica y la cooperación internacional.

•  Nos comprometemos a promover, con pleno respeto de los derechos de los trabajadores y del derecho al trabajo, el pleno empleo como prioridad básica de nuestra política, económica y social.

•  Nos comprometemos a promover la integración social fomentando sociedades estables, seguras y justas, basadas en la promoción y protección de todos los derechos humanos, así como en la no discriminación, la tolerancia, el respeto de la diversidad, la igualdad de oportunidades, la solidaridad, la seguridad y la participación de todas las personas, incluidos los grupos y las personas desfavorecidos y vulnerables.

•  Nos comprometemos a promover el pleno respeto por la dignidad de la mujer y la igualdad entre hombres y mujeres, y a reconocer y aumentar la participación y la asunción de funciones directivas de la mujer.

•  Nos comprometemos a acelerar el desarrollo económico, social y humano de África y de los países menos adelantados.

•  Nos comprometemos a velar por que los programas de ajuste estructural incluyan los objetivos de desarrollo social, en particular, la erradicación de la pobreza, la generación de empleo productivo y la integración social.

•  Nos comprometemos a aumentar sustancialmente o a utilizar con mayor eficacia los recursos asignados al desarrollo social con objeto de alcanzar los objetivos de la cumbre mediante la acción nacional y la cooperación regional e internacional. En este apartado se contiene el esfuerzo “por lograr la meta convenida del 0,7% de PIB”.

•  Nos comprometemos a mejorar y fortalecer con espíritu de coparticipación el marco de la cooperación internacional, regional y subregional para el desarrollo social por medio de las Naciones Unidas y de otras instituciones multilaterales.

En el mencionado documento de las Naciones Unidas Estrategia Mundial para la Conservación se plantean de forma ambiciosa algunos principios para conseguir una sociedad sostenible: respetar y cuidar la comunidad de vida; mejorar la calidad de vida de los seres vivos; conservar la vitalidad y la diversidad de la Tierra; minimizar el agotamiento de los recursos no renovables; mantenerse dentro de la capacidad de carga de la Tierra; cambiar las actitudes y el comportamiento individuales; hacer que las comunidades puedan cuidar su medio ambiente; proporcionar un marco nacional que integre el desarrollo y la conservación; y crear una alianza global.

Por su parte, el profesor Oriol Pibernat (“Mundo Científico”, febrero de 1996), comisario del proyecto de investigación “Homo ecologicus”, considera importantes los siguientes aspectos:

•  La capacidad de asumir la idea límite y, en consecuencia, el aprendizaje en la lectura de las señales o los síntomas que anuncian estos límites.

•  El firme compromiso político de proteger la tierra como espacio comunitario y fuente de vida, haciéndolo con el doble objetivo de desarrollo social y ambiental.

•  Los cambios necesarios en la manera de pensar y actuar con respecto a lo global y a lo local y con relación a la aceptación y valoración de la diversidad.

•  Conseguir una reducción energética y una mayor eficiencia económica mediante tecnologías respetuosas con el medio.

•  Plantearse cambios sustanciales en el comportamiento con el fin de consumir menos, pero aumentando al mismo tiempo el bienestar.

•  Superar la visión de la naturaleza como elemento “a dominar” y “a explotar” para concebirla como un elemento en usufructo.

Puedes leer aquí el último boletín, dedicado extraer las necesarias lecciones de graves sucesos como las recientes inundaciones de Pakistán o China, los incendios de Rusia o el vertido de petróleo en el Golfo de México, incorrectamente presentados como catástrofes naturales o accidentes.
 
 
 
 
Noticias
 
 
   
   
   

“La sostenibilidad consiste en no esperar a nadie, no generar deudas y dar siempre las gracias”.

Joaquín Araújo

 
 
 
 
 
   
 
 
 
 
 
 
 
   
   
   
 

“¿Esperanza? El mañana no llegará, con todo lo que esperamos de él, si no trabajamos el presente.”

José Saramago

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Objetivos del Milenio
 

1. Erradicar la pobreza extrema

 

2. Educación primaria universal

 

3. Igualdad entre los géneros

4. Reducir la mortalidad infantil

5. Reducir la mortalidad materna

6. Combatir el SIDA

7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
8. Asociación mundial para el desarrollo
 
 
 
 
 
 
 
 
   

"La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa."

Albert Einstein

 
 
 
 
 
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
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Educación para el desarrollo sostenible

En la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro se hizo un llamamiento para que el mundo educativo asumiera el compromiso de formar ciudadanos y ciudadanas que fueran conscientes de la grave situación social, económica y ambiental que padecemos, de modo que fueran capaces de participar en la toma de decisiones. Pero la gravedad de estos problemas no parece haber despertado conciencias en el mundo, pues ya desde la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano (Estocolmo, 1972) se hizo una llamada en el mismo sentido que no llegó a cuajar. Los educadores en general, pero muy especialmente las autoridades educativas, no hemos sido sensibles a estas convocatorias.

En el año 2000 la ONU fija los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio que se refieren a la erradicación de la pobreza y el hambre, la extensión de la educación universal, la igualdad entre los géneros, la reducción de la mortalidad infantil, la mejora de la salud materna, la lucha contra el SIDA, la reducción de la pérdida de recursos ambientales y el fomento de un sistema comercial y financiero justo y equilibrado.

Llega 2002 y se celebra la Segunda Cumbre de la Tierra, esta vez en Johanesburgo (Sudáfrica). Aquí se asume que la educación es un derecho humano fundamental y un factor decisivo del desarrollo sostenible, la paz y la estabilidad mundial, visión que se amplía a la justicia social y la lucha contra la pobreza como principios esenciales de un desarrollo que resulte realmente sostenible. Es entonces cuando se comprende la necesidad de iniciar una campaña de largo alcance y surge la idea de declarar el Decenio de la Educación para el Desarrollo Sostenible, decisión que se toma en la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de diciembre de ese mismo año. Esta década se inició el 1 de enero de 2005 y tiene previsto finalizar el 31 de diciembre de 2014.

El Decenio se basa en la visión de un mundo en el que todos tengan la oportunidad de recibir una educación y aprender los valores, comportamientos y modos de vida necesarios para lograr un futuro sostenible y una transformación positiva de la sociedad. Su objetivo global, por tanto, consiste en integrar los valores inherentes al desarrollo sostenible en todas las facetas del aprendizaje con vistas a fomentar los cambios de comportamiento necesarios para lograr una sociedad más sostenible y justa para todos. Para ello propone abordar la problemática que afecta al planeta desde diferentes puntos de vista, siempre teniendo en cuenta que todos ellos están interrelacionados:

  • social: derechos humanos, derechos del niño, paz, igualdad de género, diversidad cultural, salud, demografía, urbanismo y movilidad sostenible, etc.
  • económico: lucha contra la pobreza, consumo responsable, comercio justo, desarrollo rural, desempleo, etc.
  • ambiental: uso responsable de los recursos naturales, grandes problemas ambientales (cambio climático, cultura del agua, contaminación, desertización, conservación de la biodiversidad...).

Lo primero que debemos hacer es no esperar a que otros tomen iniciativas por nosotros. Sería un error pensar que la gran magnitud de problemas que afectan a todos, por muy lejanos que nos parezcan, tienen fácil solución y no hace falta que todos intervengamos. Todos podemos aportar algo, por poco que nos parezca, individualmente, como ciudadanos, pero también desde la privilegiada tribuna que nos ofrece la escuela. Algunas acciones concretas que podemos llevar a cabo son las siguientes:

    • como ciudadanos:
      • reducir el consumo de agua en nuestras acciones cotidianas
      • reducir el consumo de energía en iluminación, calefacción, refrigeración, cocinado y transporte
      • reducir el uso de papel, envases, pilas y otros productos contaminantes
      • practicar el consumo responsable
      • reutilizar todo lo que se pueda (papel, bolsas, agua, ropa, etc.)
      • impulsar el compostaje
      • separar los residuos para su recogida selectiva
      • utilizar tecnologías respetuosas con el entorno y las personas
      • respetar la normativa en materia de conservación de la biodiversidad
      • apoyar y promover el comercio justo
      • participar en acciones de apoyo a los derechos humanos, la paz, la igualdad, etc.
    • como educadores:
      • seguimiento de la problemática de la sostenibilidad (artículos, libros, webs)
      • incorporar los principios de la sostenibilidad a la enseñanza
      • contribuir a la "ambientalización" de la escuela
      • contribuir a la formación de la comunidad educativa (charlas, debates, campañas...)
      • comprometerse y adherirse al Decenio de la Educación para el Desarrollo Sostenible
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

“Para que un pueblo se civilice y crezca importa más que aprenda a consumir que a producir.”

Miguel de Unamuno

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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La Agenda21 Escolar

La Agenda 21 es uno de los documentos aprobados por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD), más conocida como Cumbre de la Tierra en Río (1992). Se trata de un programa de acción para asegurar la salud de la Tierra en el siglo XXI (de ahí su nombre), explicitado en 40 capítulos que ocupan unas 800 páginas de texto. El documento cubre todos los temas en los que se entrelazan el ambiente y la economía y propone una acción de largo alcance destinada a remodelar las acciones humanas para minimizar el daño ambiental y garantizar la sostenibilidad en los procesos de desarrollo.

La primera parte de la Agenda 21 se refiere a las dimensiones económicas y sociales del desarrollo sostenible e incluye sectores de programas relativos a combatir la pobreza, a la transformación de los modelos de consumo, a la atención de las modificaciones demográficas y de los asentamientos humanos y a la promoción de la salud. La segunda parte trata de la conservación y administración de los recursos para el desarrollo y contiene recomendaciones para proteger la atmósfera, los océanos y la calidad y el suministro de agua potable. Asimismo, formula consejos para combatir la deforestación, la desertificación y las sequías, para promocionar el desarrollo rural y de montaña y conservar la diversidad biológica. La Agenda 21 declara con solemnidad que “ningún país actuando individualmente puede conseguir los objetivos de la Agenda 21, pero juntos podemos, en una asociación global para el desarrollo sostenible”.

Así es como las administraciones (locales, regionales y nacionales), los ciudadanos y los agentes sociales se unen para llevar a cabo estrategias encaminadas a lograr el desarrollo sostenible de un territorio a medio y largo plazo, creando lo que se conoce como Agenda 21 Local. Y así es como las escuelas, junto a toda la comunidad educativa, se comprometen a crear poco a poco un centro sostenible dentro de un entorno sostenible mediante la Agenda 21 Escolar.

La Agenda 21 Escolar tiene tres objetivos fundamentales: comprender la problemática socio-ambiental, capacitar a nuestro alumnado para tomar parte en su resolución y realizar una gestión ambiental del centro coherente con el desarrollo sostenible. Las estrategias utilizadas por los centros para lograr estos objetivos son variadas, y se recogen en cinco tipos (Fernández Ostolaza, 2009):

1. Actuaciones puntuales con empleo de recursos externos al centro: el medio físico ofrece un contexto pedagógico que favorece la aproximación a la naturaleza, la sensibilización y el conocimiento sobre los problemas ambientales.
2. Inserción curricular de temas ambientales: apoyo en el currículum para lograr los objetivos de la educación básica a través de la selección secuenciada de los contenidos adecuados.
3. Sistemas de gestión ambiental: instrumentos que comprenden una declaración de intenciones y objetivos o política ambiental, una estructura organizativa y una evaluación sistemática.
4. Proyecto educativo de centro hacia la sostenibilidad.
5. Proyecto educativo de centro hacia la sostenibilidad, insertado en el entorno: más compleja que las anteriores y que implica a la comunidad educativa y la administración local. Comprende varias fases:

1ª. Motivación: trata de sensibilizar y favorecer la complicidad de la comunidad educativa.
2ª. Compromiso: una especie de "contrato" sobre lo que queremos y estamos dispuestos a hacer. Una forma de hacerlo es avalar la Carta de la Tierra, una declaración de principios éticos fundamentales para la construcción de una sociedad global justa, sostenible y pacífica en el Siglo XXI (ver modelo de aval).
3ª. Diagnóstico: qué, cómo y dónde enseñamos y aprendemos, conocer la situación de partida
4ª. Acción: planificar, elaborar y desarrollar un conjunto de actividades capaces de generar cambios significativos en algún aspecto de la vida escolar.
5ª. Evaluación: conocer si se han alcanzado los objetivos del programa y el grado de cumplimiento del compromiso adquirido por el centro.

Un ejemplo de cómo se puede llevar a cabo la Agenda 21 Escolar lo tenemos en la Guía editada por el Ministerio de Medio Ambiente y el Organismo Autónomo Parques Nacionales. Se trata del programa desarrollado en el Ayuntamiento de Barcelona, que ya tiene cierta experiencia en este terreno y que podemos tomar como modelo para adaptarlo a nuestra localidad.

 
 
 
 
 
 
 
Entrevista con Leonardo Boff en torno a la Carta de la Tierra

1. Principios, valores y ética
2. Ética y moral
3. La ética en el actual contexto de globalización

4. Valores universales y el relativismo
5. Ejemplos de valores universales
6. ¿Qué piensa de la Carta de la Tierra?

7. Ideales de la Carta de la Tierra

8. Alternativas energéticas y problemas estructurales de sostenibilidad

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Educagea21

En el año 2003 se reúne en Cuenca un grupo de personas con una inquietud común: el desarrollo sostenible visto desde la perspectiva local y escolar. Eran personas pertenecientes a diferentes ámbitos, no solo el educativo: además de la Delegación Provincial de Educación, estaban representadas la Delegación Provincial de Medio Ambiente (que entonces se llamaba así), la Diputación Provincial, la Universidad de Castilla-La Mancha y los Grupos de Desarrollo Rural de la provincia.

Como resultado de las numerosas reuniones, se redactó Educagea21, un programa interinstitucional de investigación-acción educativa sobre el desarrollo sostenible que pretende la ejecución de proyectos y experiencias que mejoren y enriquezcan el proceso de enseñanza-aprendizaje en nuestros centros educativos, superando los presupuestos tradicionales de la Educación Ambiental, e incorporando los fundamentos recogidos en el Decenio de la Educación para el Desarrollo Sostenible promovido por la UNESCO. Educagea 21 quiere integrar los temas más importantes de la Educación en Valores (educación moral, intercultural, ambiental, para el consumo, para la paz, cívico-social, para la igualdad de sexos, para la salud, etc.) en un mismo paquete educativo y lograr así una eficaz transversalización de los mismos, de tal manera, que poco a poco, los resultados puedan ser visibles a medio-largo plazo, y los contenidos de los diferentes currículos se vean cada vez más impregnados de los fundamentos de la educación en valores.

Tras varios años de encuentros y desencuentros, el Centro de Profesores de Cuenca ha tomado el relevo del proyecto impulsando la participación de varios centros de la provincia. Puedes encontrar esta información y mucho más en la página creada por el CeP para Educagea21. Pincha AQUÍ.

 
 
 
 
 
 
 
 
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Temas

 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Para saber más...

•  AEDENAT: Vivir mejor, destruir menos, Fundamentos, Madrid, 1991

•  BOFF, Leonardo: Ecología: grito de la Tierra, grito de los pobres, Trotta, Madrid, 1996

•  DELIBES, M. y DELIBES DE CASTRO, M. (2005). La Tierra herida. ¿Qué mundo heredarán nuestros hijos? Destino, Barcelona, 2005.

•  FERNÁNDEZ OSTOLAZA, Mª Asunción: Estrategias hacia la sostenibilidad, en Cuadernos de Pedagogía, nº 392, julio-agosto 2009

•  FOLCH, R. (1998). Ambiente, emoción y ética. Barcelona: Ed. Ariel.

•  GIORDAN, André y SOUCHON, Christian: La educación ambiental: guía práctica, Díada Editora, Sevilla, 1999

•  GUTIÉRREZ PÉREZ, José: La Educación Ambiental. Fundamentos teóricos, propuestas de transversalidad y orientaciones extracurriculares, La Muralla, Madrid, 1995

•  HICKS, David y otros: Educación para la paz. Cuestiones, principios y práctica en el aula, Morata-MEC, Madrid, 1993

•  JARES, Xesús R.: Educación para la Paz. Su teoría y su práctica, Editorial Popular, Madrid, 1991

•  JARES, Xesús R.: Educación para la Paz, Temas Transversales, MEC, Madrid, 1992

•  JIMÉNEZ ARMESTO, Mª José y LALIENA ANDREU, Laura: Educación Ambiental, Ministerio de Educación y Ciencia, Madrid, 1992

•  JONES, Philip D. y M. L. WIGLEY, Tom: Tendencias hacia el calentamiento global, Investigación y Ciencia, nº 169, octubre, 1990

•  KING, Alexander y SCHNEIDER, Bertrand: La primera revolución global, Círculo de Lectores, Barcelona, 1992

•  LOVELOCK, James: Gaia. Una ciencia para curar el planeta, Integral, Barcelona, 1992

•  MARGALEF, Ramón: Ecología, Planeta, Barcelona, 1986

•  NÁJERA, Pilar: Medio ambiente (fichas informativas), Ministerio de Sanidad y Consumo

•  PORRIT, Jonathon; Salvemos la Tierra, Aguilar, Madrid, 1991

•  SACHS, Jeffrey: El fin de la pobreza, Debate, Barcelona, 2005

•  SAMPEDRO, José Luis: El mercado y la globalización, Destino, Barcelona, 2004

•  TUVILLA RAYO, José: Educar en los derechos humanos, CCS, Madrid, 1993

•  VAL, Joaquín del: Factores de erosión, Investigación y Ciencia, nº 152, Mayo, 1989

•  VARIOS: 50 cosas simples que los niños pueden hacer para salvar la Tierra, Emecé, Barcelona, 1991

•  VARIOS: Historia universal de nuestro tiempo, Argos Vergara, Barcelona, 1984

•  VILCHES, Amparo y GIL, Daniel: Construyamos un futuro sostenible, Cambridge University Press, Madrid, 2003

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Enlaces
   

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•  Ecoembes

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Noticias
 
Un programa mundial investigará cómo alcanzar un mundo sostenible (El País, 30-03-2012)
 
Cinco años para lograr las ocho metas (El País, 21-09-2010)
 
La ONU intenta salvar de la crisis los objetivos del milenio (El País, 20-09-2010)
 
La ONU reclama a los países ricos más inversión en agricultura para combatir el hambre (El País, 14-10-2009)
 
El pueblo sostenible (El País, 16-10-2009)
 
La crisis como oportunidad (EL País Semanal, 8-11-2009)
 
Cumplir los Objetivos Milenio costaría la mitad que el plan financiero de EEUU (El País, 25-09-2008)