JAIME RODRÍGUEZ LAGUÍA
     
 

 

 

Biodiversidad

Reducción de la pobreza

Según el Banco Mundial, el total de seres humanos que vive en la pobreza más absoluta, con un dólar al día o menos, ha crecido de 1200 millones en 1987 a 1500 en la actualidad y, si continúan las actuales tendencias, alcanzará los 1900 millones para 2015. Y casi la mitad de la humanidad no dispone de dos dólares al día. Pero, como explica el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), “la pobreza no se define exclusivamente en términos económicos (…) también significa malnutrición, reducción de la esperanza de vida, falta de acceso a agua potable y condiciones de salubridad, enfermedades, analfabetismo, imposibilidad de acceder a la escuela, a la cultura, a la asistencia sanitaria, al crédito o a ciertos bienes”.

Al abordar el problema de la pobreza extrema se suelen señalar tres hechos que reclaman una atención inmediata: la mortalidad prematura, la desnutrición y el analfabetismo (CMMAD, 1998). Y toda esta problemática hay que contemplarla en su contexto y en su evolución: esa terrible pobreza se produce mientras parte del planeta asiste a un espectacular crecimiento económico. Es decir, estamos ante una pobreza que coexiste con una riqueza en aumento, de forma que en los últimos 40 años –señala el mismo informe del Banco Mundial- se han duplicado las diferencias entre los 20 países más ricos y los 20 más pobres del planeta. “Si no actuamos ahora, las desigualdades serán gigantescas en los próximos años”, expresaba con preocupación en 1997 el presidente del Banco Mundial, señalando el peligro de que la pobreza acabe estallando “como una bomba de relojería”.

Quizás sea en las diferencias en el consumo donde las desigualdades aparecen con mayor claridad: por cada unidad de pescado que se consume en un país pobre, en un país rico se consumen 7; para la carne la proporción es 1 a 11; para la energía 1 a 17; para las líneas de teléfono 1 a 49; para el uso del papel 1 a 77; para automóviles 1 a 145. El 65% de la población mundial nunca ha hecho una llamada telefónica… ¡y el 40% no tiene ni siquiera acceso a la electricidad! Un dato del consumo que impresiona particularmente, y que resume muy bien las desigualdades, es que un niño de un país industrializado va a consumir en toda su vida lo que consumen 50 niños de un país en desarrollo.

¿Y qué podemos decir de las diferencias en educación? Mientras en países como el Reino Unido se estudia la forma de lograr que el 90% de los jóvenes sigan estudiando más allá de los 17 años, al terminar el periodo de escolarización obligatoria, millones de niños siguen sin acceder a la alfabetización básica. Y, como reconoce el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), "la educación insuficiente y la falta de acceso a la información hace que a millones de personas de todo el mundo les resulte muy difícil comprender cómo prevenir y curar enfermedades" -desde los problemas respiratorios hasta la malaria o el SIDA- que "merman la productividad de las personas y suelen representar un importante lastre para las familias".

Y va a seguir agravándose la explotación de los ecosistemas hasta dejarlos exhaustos. El PNUD recuerda que "la pobreza suele confinar a los pobres que viven en el medio rural a tierras marginales, contribuyendo así a la aceleración de la erosión, al aumento de la vulnerabilidad ecológica, a los desprendimientos de tierras, etc.". E insiste: "La pobreza lleva a la deforestación por el uso inadecuado de la madera y de otros recursos para cocinar, calentar, construir casas y productos artesanales, privando así a los grupos vulnerables de bienes fundamentales y acelerando la espiral descendente de la pobreza y la degradación medioambiental". En resumen, no somos únicamente los consumistas del Norte quienes degradamos el planeta. Los habitantes del Tercer Mundo se ven obligados, hoy por hoy, a contribuir a esa destrucción, de la que son las principales y primeras víctimas: pensemos, por ejemplo, que se ha demostrado “la relación directa y estrecha entre los procesos de desertificación (que produce hambrunas) y los alzamientos y revueltas populares en el mundo en desarrollo” (Delibes y Delibes, 2005). Pero esta destrucción afectará cada vez más a todos. El PNUD lo ha expresado con nitidez: El bienestar de cada uno de nosotros también depende, en gran parte, de que exista un nivel de vida mínimo para todos.

La reducción de la pobreza se convierte así en una necesidad absoluta para la supervivencia de la especie humana y aunque sólo sea por egoísmo inteligente es preciso actuar, porque la prosperidad de un reducido número de países no puede durar si se enfrenta a la extrema pobreza de la mayoría (Folch, 1998; Mayor Zaragoza, 2000; Vilches y Gil, 2003). Las sociedades del bienestar, nos recuerda Mayor Zaragoza, no podrán mantener permanentemente lejos de sus fronteras las inmensas bolsas de miseria y se generarán focos de inmigración imparables. Quizás por eso en la llamada Cumbre del Milenio de Naciones Unidas, celebrada en septiembre de 2000, los líderes mundiales se comprometieron solemnemente a reducir la pobreza, la enfermedad, el hambre, el analfabetismo y la degradación del medio ambiente.

De hecho, estudios fiables de muy diversa procedencia (PNUD, Banco Mundial…) prueban que se podría erradicar la pobreza extrema, con sus secuelas de enfermedad, hambre, analfabetismo… con inversiones relativamente modestas. Por ejemplo, se sabe que con un gasto adicional de únicamente 13000 millones de dólares se resolverían los problemas de salud y nutrición del conjunto de la población mundial. Con 9000 millones habría agua y saneamiento para todos. La escolarización de todos los niños y niñas supondría un coste adicional de 6000 millones. Y con 12000 millones se haría frente a los problemas de salud reproductiva que ayudarían a regular la demografía. En total, tan solo unos 40000 millones de dólares. Según eso, con el 5% del gasto militar mundial se cubrirían todos los gastos imprescindibles que hemos enumerado.

Como ha escrito Federico Mayor Zaragoza “es inaceptable que un mundo que gasta aproximadamente 800.000 millones de dólares al año en armamento no pueda encontrar el dinero -estimado en 6000 millones- para dar escuelas a todos los niños en el año 2000” . Y añade otras preguntas similares relativas, por ejemplo, a lo que costaría inmunizar a todos los niños de los países en desarrollo de la larga lista de enfermedades que les amenazan: una cifra que representa el gasto militar de un solo día en el mundo. Es realmente escandaloso que no se haga… ¡Y es preciso contribuir a que ello se cumpla!

Referencias:

  • COMISIÓN MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE Y DEL DESARROLLO (1988). Nuestro Futuro Común. Madrid: Alianza.
  • DELIBES, M. y DELIBES DE CASTRO, M. (2005). La Tierra herida. ¿Qué mundo heredarán nuestros hijos? Barcelona: Destino.
  • FOLCH, R. (1998). Ambiente, emoción y ética. Barcelona: Ed. Ariel.
  • MAYOR ZARAGOZA, F., Un mundo nuevo, Barcelona, UNESCO. Círculo de lectores, 2000.
  • VILCHES, A. y GIL, D. (2003). Construyamos un futuro sostenible. Diálogos de supervivencia. Madrid: Cambridge University Presss. Capítulo 10.

“Trabajando al unísono, los individuos constituyen y dan forma a las sociedades. Los compromisos sociales son compromisos personales. (…) Que el futuro diga de nuestra generación que envió poderosas corrientes de esperanza y que trabajamos juntos para sanar el mundo.”

Jeffrey Sachs
El fin de la pobreza

Cambio climático

Consumo responsable y residuos

Contaminación

Crecimiento demográfico

Cultura del agua

Energías renovables

Reducción de la pobreza
Rincón del desarrollo sostenible
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“El 10% de los adultos más ricos del mundo poseen el 85% de la riqueza global, y al 2% más rico corresponde más de la mitad. La mitad más pobre de la población mundial posee apenas el 1%. Un persona cualquiera de ese 10% de arriba tiene casi 3.000 veces la riqueza de alguien perteneciente al 10% de abajo.”

Susan George
Sus crisis, nuestras soluciones

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Noticias
 
Luchar contra la pobreza, también en los países ricos (El País, 28-01-2014)
 
El acceso al agua y la energía, condición básica para superar la pobreza (El País, 24-01-2014)
 
85 ricos suman tanto dinero como 3.570 millones de pobres del mundo (El País, 20-01-2014)
 
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La pobreza infantil sube un 45% en España desde el inicio de la crisis (El País, 20-11-2012)
 
La tercera resurrección de Zakia (El Mundo, 03-06-2012)
 
Un tercio de la producción de alimentos del mundo se desperdicia (El País, 12-05-2011)
 
"El hambre es un problema político" (Olivier de Schutter, relator de la ONU para el derecho a la alimentación, El País, 17-03-2011)
 
Un euro diario para sobrevivir (El País, 06-12-2010)
 
Zapatero ve "justo" que la banca haga un "pequeño esfuerzo" para luchar contra la pobreza (El País, 21-09-2010)
 
Apretar el paso para erradicar la pobreza, Robert. E. Zoellick (El País, 19-09-2010)
 
Los países ricos recortan la ayuda para combatir la pobreza extrema (El País, 17-09-2010)
 
Disminuye el número de hambrientos en el mundo por primera vez en 15 años (El País, 15-09-2010)
 
El veto ruso a exportar cereales desata el temor a una crisis alimentaria global (El País, 04-09-2010)
 
Alianza mundial contra el círculo vicioso que une pobreza y enfermedad (ABC, 27-02-2010)
 
«Tenemos contra la pobreza un modelo exportable y repetible en otros países» (ABC, 01-02-2010)
 
Pobreza sin fronteras (ABC, 22-01-2010)
 
Cruz Roja: "La pobreza es la raíz de esta catástrofe (ABC, 20-01-2010)
 
Navidad en el basurero de La Chureca (El Mundo, 26-12-2009)
 
Asombroso dato, por Soledad Gallego-Díaz (El País, 18-10-2009)
 
Documental "También hay que hablar de pobreza" (canal UNED)
 
Protesta contra la pobreza en Cuenca (El Día, 18-10-2009)
 

Menos palabras y más hechos contra la pobreza (17-10-2009)

 
 
 
 
La ONU reclama a los países ricos más inversión en agricultura para combatir el hambre (EL PAÍS, 14-10-2009)
 
África salvable, Jeffrey Sachs (El País, 03-07-2005)
 
El final de la prehistoria: pobreza cero, Rafael Díaz-Salazar (El País, 03-07-2005)
 
Salvar millones de vidas en África, Michel Camdessus y Gro Harlem Brundtland (El País, 02-07-2005)