JAIME RODRÍGUEZ LAGUÍA
     
 

 

 

Biodiversidad

Cultura del agua

En pleno siglo XXI el lenguaje de los números es suficientemente claro: alrededor de 1.100 millones de personas en todo el mundo, el 18% de la población, carece de acceso al agua potable, mientras que unos 2.400 millones, el 40% de la población mundial, no tienen red de saneamiento. Por otro lado, unos 2.000 millones de personas tienen menos de los 50 litros diarios de agua necesarios para llevar una vida mínimamente digna (beber, asearse, cocinar), y se estima que en 2050 esa cifra puede llegar a los 4.000 millones; entre tanto, en muchos lugares del mundo “civilizado” y desarrollado estamos consumiendo agua gratis o a bajo precio.

Sigamos con las cifras. La Cumbre de Johannesburgo de 2002 se propuso como objetivo reducir a la mitad la proporción de personas sin acceso al agua potable en 2015. Según el Banco Mundial, se necesitarían 80 millones de dólares al año para llevar agua a los países en desarrollo, pero conseguir el objetivo de Johannesburgo requeriría un esfuerzo inversor de 100.000 millones de dólares diarios, y hacer que esa agua fuera apta para el consumo humano, para el riego y para tratar los residuos supondría 180.000 millones de dólares al día hasta el año 2025.

Entre todos los elementos de la naturaleza, el agua es el que da mejor impresión de la existencia de vida. Por eso tenía para los antiguos la mayor importancia y, cuando se la personificaba, los ríos y las fuentes eran tenidos como sagrados. Se divinizaban los arroyos, a los que se consideraba propios de las ninfas. Las musas eran, en su origen, ninfas de los arroyos o las fuentes. Las primitivas teogonías (conjuntos de dioses mitológicos) tributaron especiales cultos al agua y establecieron ritos litúrgicos en los que el agua era el principal elemento y el que se adoraba directamente. El agua simboliza la totalidad de las virtualidades: “¡Agua, tú eres la fuente de todas las cosas y de toda la existencia!”, dice un antiguo texto indio.

“El agua es un recurso natural escaso, indispensable para la vida y para el ejercicio de la inmensa mayoría de las actividades económicas: es irreemplazable, no ampliable por mera voluntad del hombre, irregular en su forma de presentarse en el tiempo y en el espacio, fácilmente vulnerable y susceptible de usos sucesivos”. Este es el primer párrafo de la Ley de Aguas que estuvo en vigor en España desde el 1 de Enero de 1986 hasta el 25 de julio de 2005 (1), y pone el dedo en la llaga de uno de los mayores problemas, si no el que más, con los que se enfrenta el mundo: la escasez de agua dulce. Se calcula que el volumen global de agua existente en la Tierra es de 1.400 millones de kilómetros cúbicos, de los que sólo un 2,5% corresponde al agua dulce, es decir, adecuada para el consumo humano; de ella, el 68,9% se concentra en los casquetes polares y las nieves perpetuas, un 29,9% procede de las fuentes naturales subterráneas, el 0,9% corresponde a la humedad del suelo y sólo un 0,3% está en lagos y ríos.

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AGUA Y COOPERACIÓN

Revista esPosible Nº 3

 
 
 
 

“Sólo cuando las primeras páginas de los periódicos presentan situaciones extremas, como la sequía del Sahel, la desaparición del Mar de Aral, o los episodios de restricciones en el sur de España durante el último ciclo de sequía, caemos en la cuenta de que el agua es un recurso indispensable, amenazado.”

(Federico Mayor Zaragoza, director general de la UNESCO en septiembre de 1997).

 
 
 
 
   
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Resulta evidente que la Tierra ya no tiene agua suficiente para abastecer una demanda que es excesiva y creciente. Nuestro planeta tiene la misma cantidad de agua desde hace millones de años; merced al ciclo del agua no se pierde ni una sola gota, pero su uso y, sobre todo, su abuso por parte del hombre no dejan de aumentar. En efecto, la civilización occidental, llamada en no pocas ocasiones y por muchos motivos la civilización del despilfarro, consume agua en cantidades incluso insultantes, si se contempla desde la óptica de aquellos lugares donde este elemento es un bien tan escaso (2).

A esta escasez natural se unen otros problemas ecológicos de plena actualidad: la mala distribución, el aumento de la población, la contaminación... La UNESCO ha llegado a pronosticar que la escasez de agua puede convertirse en el principal problema ecológico y político al que deberá hacer frente la Humanidad , ya que el agua estará en el origen de futuros conflictos bélicos, en lugar del petróleo o la conquista de nuevos territorios (3). La distribución del agua sigue siendo uno de los principales obstáculos a un acuerdo de paz en Oriente Próximo.

El sistema de vida imperante en nuestra sociedad se basa en dos premisas fundamentales: el crecimiento demográfico y la concentración de elevados porcentajes de la población en macrociudades. Ambos factores afectan gravemente a la gestión del agua, distrayendo cada vez más cantidad hacia puntos muy concretos, como son los grandes núcleos urbanos o las intensivas explotaciones agrícolas y complejos industriales. Sin embargo, más de la quinta parte de la población mundial no tiene el agua potable asegurada y la mitad está sujeta a enfermedades derivadas del consumo de agua en mal estado (desde cólera hasta fiebres tifoideas). Buena parte de las muertes que se producen en el mundo se debe a la ingestión de agua contaminada.

Así parece confirmarlo un informe del Banco Mundial (agosto, 1995), según el cual el problema del agua constituye una seria amenaza para la agricultura y la salud. Las regiones en las que el problema presenta mayor gravedad son las de Oriente Medio, África, Asia Central, el norte de China, el sur de la India y la parte occidental de Sudamérica. El problema, continúa el informe, no radica tanto en la falta de agua como en el despilfarro y en el consumo insostenible. El consumo global de agua aumenta en un 2,3% al año, lo que significa que se duplica cada 21 años.

El informe sobre Desarrollo Humano de las Naciones Unidas (1997) dedicado a la pobreza parecía apuntar en la misma dirección. Decía que, a esas alturas de siglo, mientras la población se había triplicado, la demanda de agua se multiplicó por siete. Es más, pronosticaba que en los próximos 50 años la demanda será más fuerte que en los 50 anteriores, e incluso podría exceder el suministro total disponible hacia 2030. Se espera un crecimiento de la población de 85 millones de personas, pero las precipitaciones no crecerán con toda seguridad al mismo ritmo. El entonces director general de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza, se hacía eco de esta situación recordando que, indirectamente, la escasez de agua es responsable de las enfermedades que matan a 25.000 niños cada día en el mundo. Mientras, en los países desarrollados, la población se comporta en el uso del agua como si se tratara de un recurso ilimitado. Mayor Zaragoza defiende el desarrollo de los trasvases para llevar el agua a aquellas regiones del globo más necesitadas, de la misma forma que se transporta el gas o el petróleo a lo largo de miles de kilómetros. Y además de las conducciones, hay que establecer reservas hidrológicas en gran escala, con microcentrales eléctricas que permitan evitar o atenuar las consecuencias tanto de las sequías como de las inundaciones. El Informe de 2006, centrado en la escasez de agua, sostiene igualmente que la pobreza, el poder y la desigualdad son la clave del problema.

Las crecientes demandas de agua que la sociedad reclama pueden resolverse mediante cuatro tipos de soluciones:

a) Aumento de los volúmenes de agua disponibles: para conseguir este objetivo se debe recurrir a la construcción de embalses reguladores y a la explotación combinada de recursos superficiales y subterráneos de forma que éstos últimos sirvan de reserva interanual del sistema. Sin embargo, en épocas de fuerte sequía estas medidas carecen de validez, por cuanto muchos de los embalses construidos en los últimos años no han podido llenarse ni siquiera una vez. En efecto, al término de la primavera de 1995 las aportaciones de agua en las regiones afectadas por la sequía fueron del 15% de lo normal, con lo que las reservas de los embalses se situaron en un 12% de su capacidad. Por otro lado, la sobreexplotación de los acuíferos en las zonas críticas aumentó gravemente. Por tanto, parece más razonable abandonar la estrategia puramente ingenieril para establecer la de la gestión del agua, basada en el ahorro, la eficiencia y la reutilización.

b) Reutilización de aguas residuales: hasta época reciente la relativa poca importancia de los vertidos domésticos e industriales hacía que resultase suficiente la dilución ante el poder autodepurador de los cauces para mantener los cursos de agua dentro de unos límites aceptables de calidad. Sin embargo, el fuerte ritmo de desarrollo de las últimas décadas ha agravado la contaminación de forma tan acusada que ha sido preciso prestarle una creciente atención. En este sentido se puede aprender del ejemplo de Estados Unidos. Allí las empresas están muy penalizadas si no reciclan su agua; tanto que han conseguido disminuir el consumo industrial de agua. Además, en las ciudades, a toda nueva construcción se le exige una doble canalización, una para lavabo y cocina, con agua de primera calidad, y otra para inodoro y lavadora —dos grandes consumidores de agua—, que se sirve de agua reciclada. En España los principales puntos negros se localizan fundamentalmente en zonas urbanas e industriales, como áreas del País Vasco y Asturias, Bajo Llobregat (Barcelona) y el polígono industrial de Huelva. Para detectar en cualquier punto de la red fluvial toda alteración contaminante funciona el llamado Sistema Automático de Información de Calidad de las Aguas (SAICA), un conjunto de estaciones de alerta situadas estratégicamente en determinados tramos de ríos considerados como críticos por estar localizados en zonas susceptibles de recibir vertidos o por la existencia de captaciones importantes destinadas al abastecimiento de poblaciones o ser zonas protegidas de interés. La Policía Fluvial y la Guardia Civil reciben de inmediato los datos de alarma e identificación de los posibles infractores. Las conexiones se realizan a través del satélite Hispasat y permiten trabajar con los datos recabados sobre vertidos y aptitud de las aguas para la vida piscícola, regadío, baños u otros usos.

c) Utilización de nuevas tecnologías para la obtención de recursos: dentro de ellas hay que destacar la desalación y la intensificación artificial de la precipitación. Las primeras son mundialmente admitidas y permiten con suficiente fiabilidad confiar a dichas técnicas el abastecimiento de agua, pero el coste del metro cúbico de agua obtenido por esta vía aún lo limita a casos muy particulares de abastecimientos urbanos. El Levante español es la zona que es la que más emplea este sistema para solucionar su déficit hídrico, sin olvidar que las islas Canarias, Ceuta y Murcia han sido las pioneras en tomar conciencia de la importancia de este método, que en sus inicios fue poco rentable porque suponía un consumo de 20 kilovatios por metro cúbico, frente a los cuatro kilovatios que gasta actualmente. En sus inicios estas instalaciones eran meramente destiladoras de agua, pero cumplieron el papel de abastecer a la creciente población de lugares alejados y sin posibilidad de utilizar otros recursos.

En cuanto a las técnicas de intensificación artificial de la precipitación o “lluvia artificial”, cabe decir que casi las cuatro quintas partes de la lluvia del planeta cae sobre el mar, lo cual hace concebir como posible solución para el incremento de las disponibilidades la traslación de la lluvia natural de forma que se incremente la continental a costa de reducir la oceánica.

Merece especial atención la protección y repoblación de las cuencas fluviales, conocida la función de los bosques con relación a su doble capacidad para frenar la erosión de los suelos y para controlar las crecidas de los ríos, actuando como auténticas esponjas absorbentes de las lluvias.

Al amparo de este tipo de soluciones, han surgido nuevas ciencias como la fitoclimatología, que estudia las relaciones entre el clima y la vegetación natural, o la dendrocronología, que estudia los anillos de los troncos de los árboles con el fin de determinar los ciclos naturales del clima. Se buscan, además, caracteres fisiológicos que hagan a las plantas más resistentes a la sequía o que tengan el ciclo de desarrollo más corto para que la falta de agua no ponga en peligro el rendimiento del cultivo. Se han conseguido así diversas clases de guisante que están preparadas para ser sembradas en otoño y resistir a las heladas. De esta forma, aprovecharían las lluvias de invierno, cosa que no hacen los de ahora, que se siembran en febrero.

Otras fórmulas de mejora consisten en modificar la posición de las hojas para que queden menos expuestas al sol y pierdan menos agua por transpiración; mejorar la capacidad que tienen las plantas para conservar temporalmente el agua en sus tejidos o su capacidad de perder agua sin sufrir daños irreversibles; y alcanzar una cobertura vegetal lo antes posible para evitar que el suelo pierda agua.

d) Reducción de las demandas: esta tarea, en realidad, consiste en evitar despilfarros y es la más rentable de todas las que se han citado, pero exige la concienciación ciudadana. Mientras los africanos consumen 30 litros de agua por día y habitante, los norteamericanos gastan 600. En la actualidad, el consumo medio de agua potable en las ciudades españolas de más de 200.000 habitantes es de 302 litros por persona y día. No es mucho, si pensamos que la media europea de consumo se sitúa en torno a los 320 litros , frente a los 80 que recomienda la OMS (Organización Mundial de la Salud), y que en algunas ciudades alcanza cifras de escándalo, como Praga (540), Moscú (545) y Varsovia (941). Pero utilizando el agua de forma más racional aún podemos ahorrar diariamente unos 100 litros por persona. En el terreno de la agricultura, que es donde más agua se consume, más se derrocha y más se puede ahorrar, podemos decir que la mayor parte de las tierras de regadío en España tienen sistemas obsoletos. Quizá fueron revolucionarios en los albores de la agricultura en Mesopotamia, desde el tercer milenio antes de Cristo; quizá los árabes llegaron a modernizarlos, pero en la actualidad resulta inviable su mantenimiento productivo. Por eso, la mejor solución es invertir en nuevas tecnologías que permitan unos regadíos más racionales, eficaces y ahorradores, como el riego por microaspersión o por goteo. No es de recibo que se riegue en pleno verano, al mediodía y por inundación, provocando que el agua se evapore rápidamente, antes incluso de que llegue a las raíces de las plantas.

“Sin embargo —afirma el catedrático de Economía Gabriel Tortella (4)—hay razones para no ser tan pesimistas por lo que a España se refiere. (...) En primer lugar, nuestro crecimiento demográfico es muy bajo, lo cual elimina uno de los factores que afectan más gravemente a otras regiones del planeta. En segundo lugar, nuestro problema se deriva más bien del crecimiento económico y de la fuerte redistribución de recursos humanos que ha tenido lugar en nuestro país en las últimas generaciones. (...) Pero se requiere un tercer elemento: vencer nuestra eterna inercia política y social.

 
 
El ciclo para niños
 
 
 
 
 
 
 

“A veces sabemos que algo es bello porque el agua lo dice.”

Gabriel Miró

Consumo responsable
   
   
   
   
Guía práctica para ahorrar agua y energía en el hogar
 
 
 
 
 
 
 

“De todos nuestros recursos naturales, el agua es el más precioso. La mayor parte de la superficie terrestre está, con mucho, cubierta por mares que la rodean, aunque entre tanta abundancia nosotros nos encontremos en escasez. Por extraña paradoja, la mayor parte de la abundante agua de la tierra no puede emplearse en la agricultura, la industria o el consumo humano a causa de la pesada carga de sales marinas, y éste es el motivo de que la mayoría de los habitantes del mundo esté bien experimentando directamente o bien amenazada de críticas restricciones. En una época en que el hombre ha olvidado sus orígenes y está ciego respecto a sus necesidades más esenciales para la supervivencia, el agua, a la par de otros recursos, se ha convertido en la víctima de su indiferencia.”

Rachel L. Carson
Primavera silenciosa, 1960

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 
 
 
Embalse de la Toba
 
   
   
   
   

Corrientes aguas puras, cristalinas;
árboles que os estáis mirando en ellas,
verde prado de verde sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas,
hiedra que por los árboles caminas,
torciendo el paso por su verde seno;
yo me vi tan ajeno
del grave mal que siento,
que de puro contento
con vuestra soledad me recreaba,
donde con dulce sueño reposaba,
o con el pensamiento discurría
por donde no hallaba
sino memorias llenas de alegría.

Garcilaso de la Vega
Fuente de la Tía Perra
 
 
 
 
 
   
   
 

“La vida es una lúcida, hermosa y creativa desobediencia a la vacía soledad del cosmos. O, de otra forma, que es un sistema de diálogos entre la luz que procede del universo y el agua que abunda en la Tierra, para dar como lenguaje las infinitas palabras que somos todos y cada uno de los seres vivos.”

Joaquín Araújo
La ecología contada con sencillez

 
 
 
 
 
Río Escabas
 
 
Calle del agua
 
Documentales emitidos por La 2
 
Cap. 1: El ciclo del agua
 
Cap. 2: La historia del agua
 
Cap. 3: Seco y húmedo
 
Cap. 4: Un tesoro en una gota de agua

“En la creación de capital, se considera que ciertos bienes pueden obtenerse gratuita y continuamente de la naturaleza: la fertilidad del suelo, el oxígeno, el agua, o sea, en general, la propia naturaleza o el capital biológico representado por la exosfera. Sin embargo, la crisis ecológica nos dice que ya no puede disponerse libremente de esos bienes, y que, cuando son tratados como si se pudiera, se degradan progresivamente. (…) Dado que la utilidad del capital convencional depende de la existencia del capital biológico -los ecosistemas-, cuando éste último se destruye, también se destruye la utilidad del primero. Así, a pesar de su aparente prosperidad, el sistema se encamina, realmente, a la bancarrota.”

Barry Commoner
El círculo que se cierra

Cap. 5: Aguas de litoral
Cap. 6: La memoria del agua
Cap. 7: El agua es espectáculo
Cap. 8: Depurar las aguas
Cap. 9: El futuro del agua
Cap. 10: El eje del río
 
 
 
 
 
Agua La gota de la vida
Documentales emitidos por La2 de Televisión Española (www.rtve.es)
Cap. 1: Una visión global
Cap. 2: Desafiando a la naturaleza
Cap. 3: El espíritu del agua
Cap. 4: La eterna búsqueda
 
Cap. 5: El agua de todos los días
 
Cap. 6: El precio a pagar
 
Cap. 7: El agua alimenta al mundo
 
Cap. 8: El curso del río
 
Cap. 9: Los conductos de la industria
 
Cap. 10: Riesgos de la contaminación
 
Cap. 11: El desafío del transporte
 
Cap. 12: Agua, Guerra y Paz
 
Cap. 13: El futuro del agua
   
   
   
 
 
 
 

El núcleo fundamental del problema de la escasez de agua lo constituye el hecho de que el 85% del consumo se dedica a actividades económicas, fundamentalmente agrícolas. En este sentido, hay propuestas para todos los gustos. Algunos especialistas, la mayoría, propugnan un cambio en las tarifas del agua, de forma que se mida y se cobre por cantidad consumida y no por hectárea regada, además de educar al regante sobre las técnicas de uso del agua para aprovecharla al máximo. Otros van más allá y dicen que hay que disponer de medidas de control y establecer unas cuotas muy claras: todo lo que pase de un límite debe estar gravado con precios disuasorios. Casi todos coinciden en que el precio pagado por el agua es inferior al real, por lo que parece evidente que habrá que hacer más hincapié en la demanda y menos en el aumento de la oferta (al aumentar el precio del agua, lógicamente desciende la demanda). Lo parece estar fuera de toda duda es que poner un precio al agua anima de ahorrar y genera fondos para nuevas infraestructuras.

El profesor Tortella propone una solución, según sus palabras, muy simple: “Demos un precio adecuado al recurso escaso. Encareciendo el agua evitaremos el gasto superfluo y distribuiremos un bien tan preciado. (...) Pagando el agua más cara no sólo gastaremos menos, sino que la conservaremos mejor. Se destinarán mayores cantidades a su almacenamiento y a mejorar las instalaciones, evitando pérdidas en la conducción (...). Se podrán paliar así las restricciones que se imponen no tanto para limitar el consumo cuanto para evitar las fugas en las redes de distribución”.

Anticipándose a los que puedan criticar esta propuesta como favorecedora de los intereses de los más fuertes en detrimento de los pobres, el profesor Tortella dice que “se trata de todo lo contrario. (...) El efecto de una subida del agua sería el opuesto: aumentarían las cantidades destinadas al consumo doméstico porque se conservaría más y se despilfarraría menos en el campo. Sin embargo, dado que efectivamente el uso doméstico debe ser privilegiado, lo lógico sería introducir una tarifa graduada en este tipo de consumo, de manera que lo gastado por encima de un mínimo costara más. De este modo, el agua para beber resultaría más barata que la destinada a lavar el coche o a regar el césped. En realidad, la tarifa graduada será recomendable para todos los consumos, entre otras cosas porque estimularía el ahorro del recurso.”

El problema del agua debe abordarse con urgencia aplicando medidas políticas eficaces que tengan en cuenta la escasez. Ritt Bjerregaard, ex comisaria de Medio Ambiente y Seguridad Nuclear de la Unión Europea estaba convencida en 1995 de que era "cada vez más evidente que ninguna política de calidad del agua puede ser acertada sin abordar a la vez la cantidad” (5). Para la señora Bjerregaard, “se pone de relieve este vínculo entre la cantidad y la calidad del agua de manera alarmante cuando uno compara la situación de escasez crónica de agua que existe en ciertas regiones de la Comunidad , en especial en el sur de España, con las inundaciones que ocurrieron el invierno pasado en Alemania, los Países Bajos y Bélgica”. Por ello, proponía una directiva marco, aplicable a aguas superficiales y subterráneas y basada en principios como “quien contamina paga y que el daño sea rectificado en la fuente misma”.

Sin embargo, la solución al problema de la escasez de agua exige también una amplia y seria concienciación ciudadana, que se ve dificultada en parte por la actitud de muchos ayuntamientos que aún rehúsan repercutir en las facturas el coste real del abastecimiento. Y no solo eso, sino que algunas ciudades con restricciones pagan el agua más barata que las que la tienen en abundancia (6). Más que discutir si el agua debe estar gestionada por manos públicas o privadas, habría que buscar fórmulas de gestión eficaz. Pero lo que parece estar fuera de toda discusión es el hecho de que la sociedad debe asumir colectivamente los costes derivados de la recogida, almacenamiento, uso, conservación y reutilización, como se refleja en el Manifiesto del agua, un documento presentado en el II Forum del Agua ( La Haya , marzo de 2000) (7). Al agua hay que ponerle un precio para que los usuarios nos demos cuenta de que se trata de un recurso valioso.

Hay que poner en práctica una serie de estrategias tendentes a:

• Aumentar la cantidad de agua de lluvia que penetra en el suelo, es decir, limitar el agua de escorrentía, mejorando la infiltración del agua mediante regatas y setos que dificulten su paso.

• Aumentar la cantidad de agua que queda retenida en el suelo a disposición de las plantas, favoreciendo la formación del complejo humus-arcilla mediante la incorporación regular de compost.

• Aumentar la resistencia de las plantas a la sequía favoreciendo el enraizamiento en profundidad, haciendo siembras directas y no enterrando el estiércol fresco.

• Limitar el agua evaporada por el suelo o transpirada por las plantas trabajando el suelo superficialmente, cubriendo el suelo con paja o similar (mulching) o formando cortavientos que favorecen el aumento de la humedad ambiental y disminuyen la evaporación y transpiración excesivas.

Pero aún podemos hacer mucho más. Un informe emitido por la ONU en los primeros meses de 1996 calcula que un 80% del agua que consumimos cada año en las grandes ciudades europeas se pierde irremediablemente por la enorme cantidad de fugas que tienen las canalizaciones y tuberías que hay en su recorrido. Los barrios más antiguos son los que más sufren este problema debido a que, en muchos casos, las tuberías datan de la Primera Guerra Mundial, y esta obsolescencia en los sistemas de canalización facilita la humedad y llega a deteriorar los sistemas de canalización.

En España el despilfarro de agua es especialmente importante porque a menudo sufre el azote de la sequía. Es ahí donde la Administración debe poner remedio para conservar y aumentar los recursos hídricos. Se trata, en definitiva, de alcanzar un modelo de desarrollo sostenible para este bien natural y escaso que es el agua. Para Enrique Cabrera (8), catedrático de Mecánica de Fluidos de la Universidad Politécnica de Valencia, este objetivo requiere “reordenar, cuando no incrementar, los recursos, mejorar y modernizar la distribución, racionalizar los usos y hacer una medición que posibilite la economía del agua”. El profesor Cabrera propone seguir el ejemplo de Israel, país que en materia de ahorro de agua tiene mucho que decir, pues ha sabido crear auténticos vergeles en medio del desierto.

Recordemos que nuestras ideas se ven a menudo mediatizadas por cómo percibimos el entorno inmediato, y esto, aplicado al problema del agua, se ve fácilmente con el siguiente ejemplo. Nosotros, habitantes del mundo desarrollado, tenemos acceso al agua con un sencillo gesto: abrimos el grifo y rápidamente la vemos salir y perderse por el desagüe. A partir de ahí nuestra percepción se pierde, ya no sabemos (o no queremos saber) que ha sido del agua. Ni siquiera nos ha dado tiempo a reflexionar acerca de su escasez, ni, por supuesto, en la cantidad de kilómetros que mucha gente (casi siempre mujeres) del Tercer Mundo deben recorrer para conseguir agua en pésimas condiciones. Y sin embargo, el problema sigue ahí, porque una vez que hemos dejado escapar el agua, hay que volver a tratarla para reducir su impacto sobre el medio. Es la depuración.

Una depuradora es el conjunto de instalaciones y equipamiento necesarios para limpiar las aguas residuales procedentes de los hogares y las industrias que previamente las han vertido en la Red de Alcantarillado Público o Privado. Se evita, así, que esas aguas sucias lleguen directamente a los ríos o al mar. En 1991 se publicó la Directiva 91/271/CEE del Consejo de Europa sobre el tratamiento de los vertidos urbanos en que se establece la obligatoriedad de depurar biológicamente las aguas residuales generadas en poblaciones de más de 2.000 habitantes. Esta directiva fijó el año 2005 como plazo máximo para que la totalidad de estas depuradoras estén construidas y en correcto funcionamiento. Esto ha conducido a que la cantidad que se paga en algunas ciudades en concepto de depuración ocupe una buena parte del recibo del agua, aunque en otros casos esa cuantía está destinada no a depuración propiamente dicha, sino a inversión en la construcción de las plantas de depuración.

Básicamente, el proceso llevado a cabo en una depuradora es el siguiente:

1. Instalación de colectores que recojan las aguas residuales domésticas e industriales y las envíen a la planta depuradora.

2. Prefiltrado, en el que se retiran todos los objetos voluminosos.

3. Filtrado.

4. Microfiltrado.

5. Pretratamiento, en el que se separan las grasas y las arenas del resto.

6. Limpieza biológica, por medio de bacterias que se alimentan de residuos y forman bolas de suciedad, más fáciles de retirar.

7. Limpieza química: la suciedad reacciona con compuestos químicos, formando bolas que se depositarán en el fondo.

8. Tanques de decantación, en los que el agua se deja reposar para que se precipiten el resto de las impurezas. Estas y las procedentes de los procesos 2, 3 y 4 forman los residuos, arena, piedras y otros objetos que difícilmente podrán ser tratados por las depuradoras (9).

9. Vertido del agua ya limpia.

Joaquín Araújo se encarga de vez en cuando de refrescarnos la memoria sobre nuestro comportamiento en materia de gestión del agua. En uno de sus numerosos artículos periodísticos (10) dice: “Tenemos el récord mundial de porcentaje de territorio inundado por los embalses construidos. Esto, además de haber sacrificado paisajes, pueblos, cultivos, al menos tan valiosos como el agua que ahora pesa sobre ellos, implica enormes pérdidas por evaporación y filtración. Resulta ilustradora la comparación con el país que más regadíos y embalses tiene en el mundo. Porque ganamos incluso a China, que tiene más de 100.000 presas, muy pequeñas, claro, frente a las 1.100 nuestras. Somos el país más gastador de agua del mundo, cuando ocupamos el lugar intermedio en cuanto a disponibilidad del crucial elemento.”

En el ámbito particular no vale pensar que uno solo poco puede hacer por evitar el despilfarro: somos muchos millones que, siendo mínimamente conscientes del problema, podemos ahorrar millones de litros de agua en un solo día. He aquí algunas sugerencias para poder conseguir este objetivo:

• Es preferible la ducha al baño (con una ducha de 5 minutos se ahorran entre 70 y 90 litros ).

• Cerrar el agua de la ducha mientras nos estemos enjabonando (dejamos de gastar así entre 10 y 20 litros de agua).

• No dejar el grifo abierto al limpiarnos los dientes.

• Cerrar un cuarto la llave de paso de todos los grifos.

• Tirar de la cadena del retrete sólo cuando sea auténticamente imprescindible (evitaremos un despilfarro de 40 litros diarios).

• Disminuir la capacidad de las cisternas introduciendo un volumen equivalente a 2 litros (un recurso puede ser el de la botella de agua mineral llena de arena o piedras).

• Comprobar el buen funcionamiento de grifos y cisternas para que no goteen. Un sistema defectuoso puede consumir la friolera de 150 litros diarios.

• La lavadora y el lavavajillas sólo deben utilizarse cuando estén llenos. En cualquier caso, cabe la posibilidad de utilizar los programas económicos de estos y otros electrodomésticos.

• Buena parte de las aguas de uso doméstico (las de cocer verduras, por ejemplo) sirven para regar macetas y jardines.

• Para evitar la contaminación de las aguas es preferible el uso de detergentes sin fosfatos y no abusar de la lejía.

• No tirar aceites o pinturas al retrete, ya que forman una película en la superficie del agua que impide su natural intercambio de gases matando la vida.
 
Las tareas del agua
Documentales emitidos por La 2 de TVE
Los rostros del agua
Las destrezas del agua
La noria de la vida
El río de la vida
El agua que crece
Agua y arte
Nuestra agua de cada día
En busca de la transparencia
   
   
   
   
   
 

“Como un gran poeta, la naturaleza produce los mejores efectos con pocos materiales: sol, árboles, flores, agua y amor; nada más. Si el corazón del que mira carece de este último, el conjunto se le aparecerá como un adefesio; el solo sólo tiene unos cuantos kilómetros de diámetro, los árboles son estupendos como leña, las flores se clasifican por el número de estambres y el agua… es húmeda.”

Heinrich Heine
El viaje por el Harz

 
 
 
 
 

“El agua es el principio de todas las cosas.”

(Aristóteles, 384-322 a.C.)

 
 
 
 
 
Cascada de Arroyo Frío
 
 
 
 
 
 

Las cifras del agua

- Cuatro millones de personas mueren cada año de enfermedades cuyo vector es el agua.

- En el mundo entero, más de 1.200 millones de personas carecen de abastecimiento de agua básico.

- En el mundo entero, el 41% de la población mundial, 2.700 millones de personas, tampoco tienen acceso a un saneamiento adecuado.

- Las mujeres de África y Asia tienen que recorrer a pie, de media, seis kilómetros al día para procurarse agua.

- El número de niños que murieron de diarrea en los 10 últimos años supera el número de muertos en todos los conflictos armados desde la II Guerra Mundial. Basta lavarse las manos con agua y jabón para que los casos de diarrea disminuyan un tercio.

- Las enfermedades relacionadas con la falta de higiene cuestan a los países en desarrollo 5.000 millones de días de trabajo por año.

- El uso que se hace del agua va en aumento. Los 6.000 millones de habitantes del planeta ya se han adueñado del 54% del agua dulce disponible en ríos, lagos y acuíferos subterráneos.

- Si el consumo de recursos hídricos per cápita sigue creciendo al ritmo actual, dentro de 25 años el hombre podría llegar a utilizar más del 90% del agua dulce disponible, dejando sólo un 10% por ciento para el resto de especies que pueblan el planeta.

- El 69% de la extracción anual de agua para uso humano se destina a la agricultura (principalmente para riego); la industria representa el 23% y el consumo doméstico (hogar, agua para beber, saneamiento) representa aproximadamente el 8%.

- Estos promedios mundiales varían mucho de una región a otra. En África, la agricultura se lleva el 88%, el consumo doméstico representa el 7% y la industria el 5%. En Europa, la mayor parte del agua se utiliza para la industria (el 54%), mientras que la agricultura representa el 33% y el consumo doméstico el 13%.

- La mitad de humedales del mundo han desaparecido. La mayoría han sido destruidos durante los últimos 50 años.

- Un ciudadano medio del mundo en desarrollo usa para lavar, beber y cocinar durante todo el día la misma cantidad de agua que un occidental cada vez que descarga la cisterna del inodoro.

- Se calcula que hoy se gastan cerca de 30.000 millones de euros anuales para atender las necesidades de agua potable y saneamiento en todo el mundo.

- Cada año se acumulan entre 300 millones y 500 millones toneladas de metales pesados, disolventes, lodos tóxicos y otros desechos contaminantes provenientes de la industria.

Fuentes: Cruz Roja Española, Federación Internacional de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Banco Mundial, OMS, OPS y UNICEF.

www.elpais.com

RINCÓN INFANTIL
Espacio creado por la ONU para acercar el problema del agua a los niños de todo el mundo
 
 
 
 
 
 
 
 
 

“Si el género humano decidiera que de ahora en adelante es obligación nuestra procurar una vida decente y digna a todos los habitantes del planeta, el agua debería considerarse un bien público universal bajo control público, en el sobreentendido de que esto incluye no solo la supervisión del gobierno, sino también la participación democrática y popular de los ciudadanos. (…)
Decir que el agua ha de ser un bien público universal no significa que tenga que ser también gratis. Por el contrario, defiendo que por encima de determinado suministro diario básico a los consumidores individuales, debe costar algo, y su precio tendría que aumentar rápidamente con arreglo a los niveles de consumo.”

Susan George
Sus crisis, nuestras soluciones

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
   
   
   
   
   
   

“Según una aceptable regla general, con menos de 1.700 m3 por persona y año una región sufrirá «tensión hídrica ocasional»; y menos de 1.000 m3 por persona y año pueden definirse como «escasez» con un impacto importante en la salud humana y el desarrollo económico. Diversas fuentes fidedignas prevén que para 2030 dos tercios de la población mundial vivirá en países con tensión hídrica.”

Susan George
Sus crisis, nuestras soluciones

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
     
 
 

(1) Esta Ley fue derogada por el Real Decreto Legislativo 1/2001, de 20 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Aguas (BOE de 24 de julio).

(2) La situación en España es crítica. Las reservas de agua han disminuido de forma alarmante a causa de los episodios de sequía, especialmente dramática en zonas del Sur y centro peninsular.

(3) Según la Cruz Roja, en periodos de conflicto armado, la destrucción de canales de distribución del agua y de la infraestructura civil mata a más personas que las armas convencionales. Los sistemas de aprovisionamiento del agua son atacados a menudo, destruidos o dañados deliberadamente para obtener avances militares. En consecuencia, el nivel de higiene se deteriora, las enfermedades se propagan y la mortalidad aumenta. Así ha ocurrido en conflictos como Turquía-rebeldes kurdos, Irak-Kuwait (Guerra del Golfo) o antigua Yugoslavia. La Cruz Roja prevé, además, que para el año 2025 habrá 33 países que no podrán satisfacer la necesidad de agua de sus habitantes. Entre los casos que se suponen más preocupantes figuran Qatar, Arabia Saudí, Libia, Jordania, Yemen, Malta, Kenia, Singapur, Túnez y Ruanda. Para éste y otros aspectos ligados a los usos políticos de los recursos naturales, véase Rafael Grasa, Los conflictos “verdes”: su dimensión interna e internacional, Ecología Política, nº 8, Noviembre, 1994.

(4) El País, 3-10-1995

(5) El País, 22-10-1995

(6) El precio medio en España se sitúa en 1,3 € por cada metro cúbico de agua, según la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios. Esto significa que cada litro que sale por el grifo vale la friolera de 0,0013 €, o sea, la décima parte de un céntimo, ¡unas 500 veces menos que el agua embotellada!. Conclusión: el agua es barata. Es ilustrativo el gráfico elaborado por la OCU en el que se aprecian las diferencias en el precio del agua en 64 ciudades españolas. También se puede consultar el artículo Sequía y consumo excesivo de agua en Europa, publicado en la página de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA).

(7) Un foro que se añade a la ya larga lista de sonados fracasos internacionales, pues en aquella reunión los ministros de Medio Ambiente de medio mundo no fueron capaces de reconocer que disponer de agua sea un derecho para los seres humanos.

(8) El País, 24-12-1995

(9) Conviene recordar en este punto la necesidad de no tirar por el inodoro, lavabo o fregadero colillas, restos de comidas, aceites, pinturas u otras sustancias que luego entorpecerán el tratamiento de las aguas.

(10) El País, 17-4-1996

     
     

PARA SABER MÁS...

•  ARAÚJO, Joaquín: La ecología contada con sencillez, MAEVA, Madrid, 2004

•  SARTORI, Giovanni y MAZZOLENI, Gianni: La Tierra explota. Superpoblación y desarrollo, Taurus-Santillana, Madrid, 2003

•  VILCHES, Amparo y GIL, Daniel: Construyamos un futuro sostenible, Cambridge University Press, Madrid, 2003

     
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