J. A. Regodón, 2005

El ecosistema de dehesa: un ejemplo de desarrollo sostenible

CTMA

           La dehesa es un tipo de bosque mediterráneo de origen antrópico, modelado por la cultura ganadera tradicional. Su aspecto es la de un bosque aclarado o pastizal arbolado dedicado fundamentalmente a la cría de ganado extensiva (cerdo ibérico, ovejas, cabras,...).

            Es muy común en Extremadura, Sur-Centro de Portugal y algunas zonas de Andalucía y Castilla-León. Habitualmente ocupa suelos poco profundos y ácidos con abundancia de granitos, gneises o pizarras y de clima mediterráneo con importante sequía estival.

            Las características del suelo y del clima hacen a estas tierras poco productivas, no siendo posible un uso continuado de las mismas salvo en este tipo de ecosistema.

En una dehesa típica hay 30-100 árboles por ha, y poco matorral. Entre los árboles destacan la encina y el alcornoque, ocasionalmente acompañados de quejigos, robles, y similares. Entre el matorral es típica la jara y las llamadas escobas.

Dehesa en Torrequemada (Cáceres)

La dehesa se forma a partir del bosque mediterráneo tradicional mediante el aclarado y poda del arbolado y eliminación del matorral. Esto permite labrar la tierra y obtener pasto, cereales y bellotas para el ganado y las personas. Además se obtiene madera con la que los lugareños hacen picón o carbonilla y corcho (utilizado para tapones, aislante, ...). Del ganado se sacan los famosos productos del cerdo ibérico, leche para quesos, lana, ...  En algunos casos el ganado es desplazado a otras zonas para aprovechar mejor los recursos y las condiciones climáticas (trashumancia).

            Todo esto se consigue sin dañar el medio (una vez que se ha llegado al equilibrio), lo que convierte a la dehesa en un ecosistema sostenible, donde además de obtener recursos de forma ordenada, se permite la presencia de multitud de especies de las que en principio el hombre no saca provecho (cigüeñas, rapaces, reptiles, anfibios, ....).